El sector de la moda pierde glamour


Los grandes grupos están relegando el protagonismo a los diseñadores y directores creativos con el único objetivo de aumentar los beneficios de sus multinacionales, olvidando que la creatividad y el ingenio siempre han sido el punto de partida en este sector.


De todos es conocido el caso de Helmut Lang, que tras abandonar su propia firma – actualmente en manos del grupo Prada – ha visto como se cerraban sus oficinas centrales o su firma dejaba de estar en los calendarios oficiales de las principales firmas de moda.


Estos intereses económicos han tocado también a la firma Jean Paul Gaultier, de la que un 35 por ciento es propiedad del grupo Hermés. Donal Potard, director general de Jean Paul Gaultier ha sucumbido ante la presión.


Potard, amigo íntimo de Jean Paul Gaultier desde la infancia ha comentado que cuando llegó a la firma, esta no era más que una firma de moda pret a porter y él se ha encargado en transformarla en una de las más prestigiosas firmas a nivel internacional.


A sus 53 años, Potard ha conseguido lo que quería, hacer crecer una firma. Crear líneas de alta costura, perfumes, abrir tiendas en todo el mundo… ahora se le exigen retos exclusivamente económicos y Potard ha sucumbido a la presión con la resignación de quién ve escapar de sus manos su propia creación. Christophe Caillaud tomará la batuta en la dirección mientras la firma busca un sustituto.


Los números lo son todo, desde la cúpula de las grandes firmas, muchas veces importan poco las colecciones, lo que importa es como se venden y la facturación anual, algo lógico desde el punto de vista empresarial, pero una locura para el creativo. Tras los últimos acontecimientos en el sector ¿existe el equilibrio entre ambos intereses?

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