Un 23 de enero teñido de rojo

CARACAS – “Hay fuego en el 23, en el 23” es parte del coro de la famosa canción de la Sonora Ponceña. A pesar de que no fue escrita en homenaje a la parroquia 23 de Enero en Caracas (antes de 1958 se llamaba 2 de Diciembre), sus habitantes la adoptaron para cualquier celebración u homenaje que se presentase. La canción ya existía 10 años antes de renombrar la parroquia Caraqueña. La historia cuenta: “En el año 48 en New York, el compositor e intérprete cubano Arsenio Rodríguez vivía en un apartamento del quinto piso del edificio 23 Este, de la calle 110, entre Madison y la Quinta Avenida. Un día ocurrió un incidente, el humo llenaba el pasillo y nadie podía detectar el lugar donde se producía el fuego. Wito, amigo de Arsenio, gritó: “Hay fuego en el 23 de la calle 110…” este último fue a buscarlo y lo condujo a las afueras del edificio. Fue aquí donde nació la célebre canción” caracashardsalsa.blogspot.com

Lo que inició como una conmemoración por la llegada de la democracia a Venezuela, con la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez hace 55 años, terminó fusionándose con el apoyo ilimitado al presidente Hugo Chávez, su gestión y su actual estado de salud. La parroquia 23 de Enero fue el escenario protagonista.

La convocatoria para marchar era a las 10:00 am, pero desde mucho antes los “rojo rojitos” se empezaron a distribuir en los metrobuses, camioneticas, en metro y a pie. Muchos indiferentes a las miradas ajenas, otros tratando de disimular el color de su vestimenta con una chaqueta encima.

La meta era Monte Piedad
Desde la Libertador la salsa, Alí Primera, afiches, relojes de pared con la cara del Presidente, objetos usuales y otros inusales, banderas gigantes, más música, emoción y ruido recibieron a todo el que salió de la estación del metro Colegio de Ingenieros. Prácticamente en cada esquina de la avenida había una tarima o un camión con música. Grupos como Magia Caribeña, animadores que gritaban una y otra vez “Chávez somos todos” y algunas figuras importantes del gobierno como Aristóbulo Istúriz e Iris Varela, amenizaron el encuentro.

Los puntos de concentración fueron tres. Darío Vivas, coordinador nacional de movilización del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), comentó que el llamado Gran Polo Patriótico (GPP) marcharía a partir de las 10:00 am desde La Bandera, Propatria y la avenida Libertador, alrededor de la CANTV, con destino al sector de Monte Piedad de la parroquia 23 de Enero.

Toda una fiesta
Con el toque de tambores, de samba, de salsa y más salsa, desde Monte Piedad, en la conocida “esquina del taxista”, la gente aprovechó para bailar como se hacía en los tiempos de los bulevares y templetes de Venezuela. “Te voy a definir lo que sentimos por Chávez en tres palabras: Yo soy Chávez, tú eres Chávez, nosotros somos Chávez. Venezuela entera es Chávez. Por todo lo que él ha hecho por nosotros, por hacer una Venezuela de todos”, fueron las palabras de Lisbeth Estrada, una señora ataviada de símbolos propios del Presidente.

Cada punto de concentración era un verdadero mercado. El comercio de productos con la imagen de Chávez y mensajes en su apoyo es tal que saturaba la vista y la comprensión de quien estaba en medio de toda esa algarabía observando. Era contagioso. Apenas llegaban las personas, se unían en el grito de consignas, en la euforia, en el sudor y en los cantos, mientras que al fondo no se dejaban de escuchar grabaciones con discursos emblemáticos del Presidente: “¡El que quiera patria que venga conmigo!” y “¡a la victoria vamos!” fueron algunos de ellos y su efecto es tan fuerte, que las personas actúan como si lo estuviesen viendo en vivo.

Es todo un espectáculo visual. Mujeres, niños, hombres y ancianos estaban prácticamente disfrazados de Chávez y de Fidel Castro, otros con la cara pintada y con bandas que simulaban la presidencial y en ellas escrito el nuevo lema que ha calado en sus mentes: “Yo soy Chávez”.

Bajo el sol la gente parecía no cansarse. Incluso grupos que han provocado opiniones muy encontradas, como los Tupamaro, se hicieron sentir con sus banderas rojas con negro. El símbolo infaltable del rostro del Che Guevara también estuvo presente.

El apoyo se hizo sentir desde las amas de casa, pasando por los trabajadores de PDVSA hasta grupos de diversidad sexual. En este sentido, Luis Carlos Paredes Tapias, representante del Movimiento de Integración de la Diversidad del Estado Barinas comentó: “Antes del gobierno de Chávez los derechos humanos fueron violados en todos sus aspectos y espectros. Los homosexuales eran golpeados por los policías y humillados. Antes la derecha nos pisoteaba, nos marginaba. Ahora somos visibilizados”.

Definitivamente es innegable el tipo de pasiones y emociones que la figura de Hugo Chávez despierta en algunos. “La ausencia de nuestro presidente Chávez no es una verdadera ausencia. Le pedimos a nuestro comandante que se siga recuperando. Es un retorno lento pero seguro. Sé que en algún momento lo tendremos de vuelta haciendo patria”, comentó Lisbeth Estrada. El fenómeno Chávez es algo que va más allá de cualquier razón, es algo que algunas personas sienten y ejercen con convicción desmedida. Otros, sin embargo, siguen ocultando dicho “fanatismo” debajo de una chaqueta.

 Angélica M. Velazco J.