Anauco: “El sistema biométrico viola los derechos del consumidor”

CARACAS – Las reacciones no se dejaron esperar. El anuncio del Superintendente de Precios Justos no pasò desapercibido. No todos consideran el sistema biométrico la solución a los problemas que padece el País.

El presidente de la Alianza Nacional de Usuarios y Consumidores (Anauco), Roberto León Parilli, comentò que la aplicación del sistema biométrico en supermercados para controlar la venta de alimentos no eliminará el desabastecimiento.

– No creo que sea la medida de control más adecuada – dijo -. Aquí lo que tenemos es un problema de abastecimiento intermitente.

León Parilli, en una entrevista a Unión Radio, sugirió  al Gobierno buscar “soluciones de fondo” para resolver la escasez. Por ejemplo,  aumentar la producción nacional y mejorar los mecanismos de importación.

El presidente de Anauco considera que el Estado, con el sistema biométrico en supermercado, abastos o farmacia,  viola los derechos de los consumidores y agrava la crisis.

– Que piensen bien esto – dijo -. Lo que menos necesita el País son paños de agua caliente.

A su juicio, no es de extrañarse si los consumidores compran más productos de lo necesario porque estos no son abastecidos con regularidad.

– Cuando un padre tiene que llevar leche a la casa y no la encuentra por varios días – explicò -, al momento de verla pretende tratar de llevar un poco más para tener un resguardo para la familia

Por su parte, el partido socialcristiano Copei, en un comunicado de prensa, rechazó la propuesta del gobierno por considerar que “atenta contra la dignidad de la persona humana”.

En el documento, el cual lleva la firma del presidente de la tolda verde, Roberto Enríquez, Copei considera que la estrategia para luchar contra el contrabando “es equivocada e inhumana, porque trata al pueblo como delincuentes y vulnera  sus derechos fundamentales”.

La nota sostiene que “la mejor prueba es el contundente fracaso de los llamados ‘chips’ para controlar el consumo de gasolina del pueblo tachirense”.

Tambièn el presidente de Fedecámaras, Jorge Roig, se pronunciò sobre el tema. El dirigente gremial considera que el sistema biométrico, que será implementado por el gobierno nacional antes de diciembre en los supermercados públicos y privados,  no deja de ser un mecanismo para “administrar la escasez”.

–  Si esta insuficiencia no existiera – expresò Roig – no se implementaría este tipo de estrategias.

Roig expresò que la medida no es más que “una tarjeta de racionamiento”. De hecho, como lo anunciò el Superintendente de Precios Justos, se busca limitar la adquisición de bienes esenciales. En otras palabras, se permitirá al consumidor comprar solo una cantidad de bienes y servicios.

Ya hay una fecha. El sistema biométrico comenzará a regir a partir del 30 de noviembre en los automercados e hipermercados del país. Asì lo informò el director de la Superintendencia para los Derechos Socioeconómicos (Sundde), Andrés Eloy Méndez, quien añadió que con esto se busca lograr una “justa distribución de la compra a la familia venezolana”.

La medida de aplicar el sistema biométrico a las redes privadas y públicas de comercialización del país fue anunciada el miércoles pasado por el presidente Nicolás Maduro en cadena nacional.

El sistema biométrico es un mecanismo que, a través de una máquina captahuellas, impide que un consumidor compre muchas veces el mismo producto en un día. Este registro fue creado el 1 de abril de 2014 con el objetivo de frenar el contrabando de extracción de alimentos y sería utilizado para la adquisición de productos regulados y de primera necesidad, tales como aceite, arvejas, arroz, azúcar, café, caraotas, carne, crema dental, detergente en polvo, galletas de soda, lavaplatos harina de maíz, harina de trigo, jabón de tocador, a de trigo, margarina, pañales, papel higiénico, pasta y pollo.

El superintendente, quien nada dijo sobre la crisis de producción al origen del desabastecimiento que hoy afecta a todos los comercios, agregó que los próximos pasos que tomará el gobierno serán para hacerle frente a la venta informal de alimentos.