Lejano comunismo ruso

Pubblicato il 19 ottobre 2016 da Fabián Soberón

5-5-fabian-soberon

Había nacido en un pueblo rural de Santiago del Estero, entre los árboles y el río. Había aprendido el socialismo utópico y conservador de la boca de su padre, un aristócrata corresponsal de La Nación, perdido en el monte ralo. El padre de mi abuelo era patrón de estancia y periodista de ocasión. Escribía notas en medio de los coyuyos, en la oscuridad helada y compasiva. En esa atmósfera virgiliana, bucólica, mi abuelo Juan aprendió a leer a Lenin y a Marx.

La suya era una teoría de la igualdad que había surgido en la indiferencia de la naturaleza. Quizás por eso, más grande, solía acompañar sus breves peroratas sobre la condición humana con leves muecas faciales agobiadas por el silencio profundo, un vasto desierto que llevaba incorporado en su personalidad como una copa amplia y vacía.

¿Qué tenían en común el silencio rural de Santiago y la febril estepa rusa? Solo él lo sabía. Y había que adivinar en los gestos, en el andar, en el severo ademán de sus manos una huella de esa misteriosa unión entre la joven aristocracia rural y la pasión por los pobres.

Un día dijo que era un defensor anacrónico de un pueblo que no había conocido nunca. Creo que fue la definición más justa de una pasión que se perdió en la historia. ¿Por qué nos empeñamos en levantar el dedo por algo desconocido? Las ideas son bellas en el orbe destemplado del Topos Hiper Uranós pero cuando descienden a la selva de lo real se arruinan y producen masacres. Ya lo sabía Cioran, ese plúmbeo pensador despechado que olvidó Rumania para quedarse en la lengua poderosa de París.

Los peronistas lo persiguieron hasta que lo descubrieron. Triste y casi vencido, mi abuelo decidió esconder en el jardín de su casa los libros rusos. No sólo los cuerpos se pudren. Bajo el verdadero polvo –esa tierra húmeda e inmortal– quedaron los años de militancia ciega y esa valentía nudista para sacar a la luz las ideas arcaicas del comunismo.

Porque él se había diferenciado de su padre. Si el viejo patrón de estancia andaba en un Ford pulcro y negro y defendía las ideas del socialismo utopista, mi abuelo se metió en el fango de las vías –llegó a ser jefe de estación– para toparse con la mugre de la historia y para defender a los pobres desde el lejano comunismo ruso. Al fin de cuentas, todos los hijos son parricidas. Y él fue la oveja descarriada y fue el que enterró los libros para vivir.

Por Fabián Soberón
@fabiansoberon

fabiansoberon
Fabián Soberón

FABIÁN SOBERÓN es escritor, profesor universitario y crítico. Nació en J. B. Alberdi, Tucumán, Argentina, en 1973. Ha publicado la novela La conferencia de Einstein (1era. edición UNT, 2006; 2da ed. UNT, 2013), los libros de relatos Vidas breves (Simurg, 2007) y El instante (Ed. Raíz de dos, 2011), las crónicas Mamá. Vida breve de Soledad H. Rodríguez (Ed. Culiquitaca, 2013) y Ciudades escritas (Eduvim, 2015) y ensayos sobre literatura, arte, música, filosofía y cine en revistas nacionales e internacionales. El Fondo Nacional de las Artes publicó textos suyos en la Antología de la Poesía Joven del Noroeste (Fondo Nacional de las Artes, 2008). Es Licenciado en Artes plásticas y Técnico en Sonorización. Fue docente de Historia de la Música en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Tucumán. Actualmente se desempeña como profesor en Teoría y Estética del Cine (Escuela Universitaria de Cine), Comunicación Audiovisual y Comunicación Visual Gráfica (Facultad de Filosofía y Letras). Fue finalista del Premio Clarín de Cuento 2008. Con su novela Atalaya obtuvo una mención en el Premio de Novela Breve de Córdoba, con el Jurado integrado por Angélica Gorodischer, Tununa Mercado y Perla Suez. Ganó el 2do Premio del Salón del Bicentenario. Actualmente colabora con Perfil(Buenos Aires), Ñ (Buenos Aires), Boca de sapo (Buenos Aires), Otra parte semanal (Buenos Aires), La Capital (Rosario), El Pulso Argentino (Tucumán), La Gaceta Literaria (Tucumán), Los Andes (Mendoza) y Nuevo Diario (Santiago del Estero). Es miembro del consejo editor de la revista Imagofagia (Buenos Aires). Ha dictado talleres de escritura en Santiago del Estero, Tucumán y Buenos Aires. Ficciones de su autoría han aparecido en Ñ (Buenos Aires), El Pulso Argentino (Tucumán), La Gaceta Literaria (Tucumán), entre otras publicaciones. En el 2014 participó en el Encuentro Federal de la Palabra (Tecnópolis) y en el ciclo “Diálogo de provincias”, de la 40º Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. En 2014 ganó la Beca Nacional de Creación otorgada por el Fondo Nacional de las Artes (Argentina). Textos suyos han sido traducidos al inglés y al portugués.




Ultimi articoli


30 novembre 2016

William Turner



07 ottobre 2016

Blues



27 settembre 2016

El realismo



19 settembre 2016

Buena suerte



13 settembre 2016

Las palabras imposibles



05 settembre 2016

El Congreso



19 agosto 2016

Los diarios



11 agosto 2016

¿Qué es un autor?



29 luglio 2016

Kraftwerk



22 luglio 2016

Vías