Ser para hacer

Pubblicato il 11 aprile 2017 da Kristy López Spitschka

 

La construcción de la comunidad humana es un proyecto de vida que parte de quien anhela trascender. El filósofo y escritor francés, Jean- Paul Sartre en su obra El Ser y la Nada (Barcelona, 1980:15), afirma que el hombre no es sino “lo que él hace de sí mismo” y que la elección moral es como una obra maestra de un artista; es una elección constructiva.

El hombre, por ser autor de sí mismo, es responsable de cuanto piensa o dispone para inventarse, y esto es determinado por las continuas decisiones que el individuo toma y que dan forma a toda la existencia humana.

Pero, ¿cómo el hombre puede dar forma a la existencia humana? Cada individuo tiene una manera de pensar o de ser con el cual se ha identificado, y este sello de pensamiento ineludiblemente recaerá en la forma de pensar o de ser de los demás. Por tanto, la decisión del hombre siempre será un modelo al que otros se puedan conectar. Tal como lo establece Jean Paul Sartre en su obra “Existencialismo humano” cuando el hombre es responsable de sí, también es responsable de la comunidad humana (1946: pág. 33).

Indudablemente, cada ser es un proyecto en la sociedad y como tal debe procurar repensarse, redimensionarse o reinventarse. Es lo que la filósofa Fernanda Guevara Riera señala como “volcarse sobre sí mismo” en su artículo “Pensar de otro modo”, publicado en La voce d´Italia el 18 de julio de 2016.

Guevara insiste en que el hombre debe “trabajarse”; cuestionar lo que ha legitimado como verdad, a través de una interrogación crítica y bajo la filosofía como “caja de herramientas”, para así promover una “mirada solícita del otro en lo social” al tiempo que se promueve la disminución de las injusticias existentes en la comunidad humana.

“Pensar de otro modo” es marcar distancia de lo que se ha determinado como concepción individual. Significa independizarse de lo concebido o de lo impuesto como “verdad”, se aleja del dogma para la reflexión personal y amplía su proceso intelectual deliberado para procurar un aporte social. Evita la cosificación y marca distancia de la mirada indiferente al problema social. El ser que piensa de otro modo procura encontrarse para encontrar a los demás, porque –como lo afirma Guevara Riera en el referido artículo- “no se consideran que tienen la verdad absoluta y menos que tienen que ir a decirle a los otros discursos configuradores de lo social (políticos, económicos y sociológicos, entre otros) dónde está la verdad y cuáles son los procedimientos para alcanzarla”.

Pensarse es cuestionarse deliberadamente aportes y soluciones para ayudar a responder la pregunta que Guevara Riera realiza en su artículo: “¿cuáles son sus posibilidades para ennoblecer lo social en el momento histórico que le ha tocado vivir?”, a fin de alcanzar el encuentro social.

Sin embargo, es inevitable afirmar que toda propuesta que nace del individuo, luego de haberse “pensado de otro modo” es incompleta sin la mirada del otro, por lo que hay que preservar un espacio para que el resultado de “volcarse sobre sí mismo” se exponga en un escenario “neutro” de diálogo para alcanzar el bien colectivo y, en consecuencia, una sociedad sana.

Cuando la sociedad está sana; hay espacios basados en la igualdad, la inclusión y la tolerancia, el repensarse individual es un proceso constructivo constante. Sin embargo, será solo el primer gran paso para establecer una polis sana, pues la misma completará su fin último cuando esté dispuesto a trascender en lo social. Y, en este particular, es cuando el “escenario” también se propicia desde el Estado como mecanismo para garantizar la polis del bien colectivo.

¿Por qué es tan difícil pensarse de otro modo en un escenario neutro? El filósofo Jean Paul Sartre lo resume en dos palabras “siendo sido”. La convención social nos empuja a considerar discursos, “verdades”, costumbres y hasta culturas como parte de nuestras convicciones y estas no siempre buscan el bien colectivo, por el contrario, alimentan el fin particular. Por tanto, en lugar de detenernos a cuestionar lo que consideramos “verdad” –por evidente que esta resulte- continuamos adoptando posturas porque “es así” en lo social. Esto, es “ser sido”.

Repensarse cuesta. Implica esfuerzo, dolor y constancia. Volver a pensar demanda “despegarse” (no desvincularse) de los pensamientos construidos y cimentados desde generaciones. No se trata de construir con la misma base, sino derribar y limpiar todo “escombro” que impida observar el plano general. Ya no desde nuestra perspectiva, sino desde la construcción del otro que también implicará la nuestra.

Por tanto, considerar la perspectiva del otro como una visión distinta en lo social, no solo nos ayuda a comprender otras realidades, sino que amplía la tolerancia como miembro de la comunidad humana. Construimos, no destruidos a la polis.

El hombre persiste en construir una comunidad humana alejada de la misma y esta es la causa por la que no solo deja de identificarse con el otro, sino que alcanza y se apropia de la frustración de no conectarse, de aislarse con su “cuerpo”, con la sociedad. Es por ello que comienza a generarse un individuo socialmente solo; indiferente a su contexto.

Hemos adoptado la mirada de indiferencia, por tanto, la nulidad de nuestro propio ser como parte de la construcción social. La comunidad humana es un todo formado por las partes. Cuando una parte de su todo se desvincula, el todo comienza a enfermarse, a dolerse, a descomponerse hasta tal punto que se construye una sociedad imposibilitada para trascender. Cuando una sociedad no crece; se estanca y se enferma socialmente. Es tiempo de que nos analicemos desde la perspectiva de quien anhela la restauración, porque el todo no puede funcionar sin las partes; son dependientes.

Por tanto, alcanzar la reconstrucción involucra conectarte con el otro; escuchar, sentir, vivir, educarse… Es asumir la responsabilidad del ethos; participar y recrear lo social. Activos y no reactivos con el otro. Implica la perspectiva con itinerancia.

Kristy López Spitschka


Referencias bibliográficas:

Guevara Riera, Fernanda (2016, julio 16). Pensar de otro modo. La voce d`Italia, https://voce.com.ve/2016/07/18/182115/pensar-de-otro-modo/

Sartre, Jean Paul (1980) El ser y la nada. Barcelona. 1980. PP 15

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Kristy López Spitschka

Licenciado en Comunicación Social, mención Periodismo (UCAB - Guayana, 2005) Estudiante de Filosofía, mención Filosofía de la Práctica (UCAB – Guayana, 2017) Coordinadora adscrita al Centro de Asesoramiento y Desarrollo Humano (CADH) de la UCAB - Guayana Profesora de la Escuela de Comunicación Social de la UCAB – Guayana en área de gramática, producción textual, literatura, periodismo y ética comunicacional.
Parto desde la premisa de que la reflexión desde y para la sociedad demanda visualizar perspectivas que implican la renuncia a las verdades legitimadas y la promoción de escenarios neutros que auspicien el nuevo pensar, el ethos compartido. Intento, desde y para las aulas universitarias, reflexionar sobre el pensamiento tolerante desde las visiones filosóficas, a fin de propiciar la eticidad en la comunidad humana. Procuro fomentar la evolución del pensamiento a través de las perspectivas, de la itinerancia.




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