Escribir y accionar

El “Compromiso con la teoría”, ensayo filosófico de Fernanda Guevara Riera –publicado en el bolg “Perplejidades de América” el 14 de marzo de 2016 – promueve la relevancia de la reconstrucción individual y social a través de dos decisiones: escribir y accionar.

Guevara, señala que los discursos antagónicos modernos y subalternos necesitan reconciliarse. Una de las soluciones tiene que ver con la escritura, que no se trata de enfocarse en expresa exposición de la palabra atendiendo a los rasgos propios de sintaxis, semántica o morfología, sino de considerar que estas letras han recreado lo social.

¿Cómo se escribe recreando lo social? Con textos que apunten a perspectivas sociales. Recrear -volver a construir- un hecho, noticia, una palabra, significa conectar con las distintos contextos que puede tener una realidad. No se apunta hacia la repetición de lo que se conoce como “realidad”, sino que vierte su mirada hacia los lados que no han sido considerados, pero que conforman piezas fundamentales para descifrar el entorno social. Recrear significa reflejar la cotidianidad lo más fiel posible a través de la escritura.

El arte de escribir trasciende al simple hecho de asumir el correcto uso de la redacción. Redactar implica apropiarse de herramientas como la filosofía para dibujar una sociedad más digerible. Explicar a la sociedad la realidad que circunda no como verdad absoluta, pero sí como un diagnóstico social en el que nuestro lector es un ente activo.

Escribir es conectarte con quien padece. Solo desde allí la escritura cobra vida para trascender y alcanzar el objetivo fundamental: conectar con la realidad; hacer del lector un copartícipe de la sociedad, alguien que es responsable de la construcción o destrucción de una nación. Así como lo expone Gadamer en su obra “Verdad y Método II” (1992) “(…) la gramática y la literatura, su propia vitalidad, su envejecimiento y su renovación, su deterioro y su depuración hasta alcanzar las formas estilísticas del texto literario, todo esto vive del intercambio dinámico de los interlocutores” (pág. 24), pues como el referido filósofo concluye: “El lenguaje solo existe en la conversación”.

Por ello, las letras plasmadas en un papel o un portal web no pueden ser eso: letras soportadas. Deben vivificarse a través del “accionar”, el segundo aspecto que Guevara Riera asume como indispensable para que exista compromiso como teoría. ¿Cómo avivamos letras? Desde la participación activa en la sociedad; escribiendo lo que se vive, desde la perspectiva más humana y vívida posible, porque en definitiva difícilmente se puede conducir en lo social a quien no ha transitado el camino.

¿Qué significa accionar? En pocas palabras, llevar de la teoría a la práctica. Es distar de asumir lo que parece evidente, por el contrario, es partir de la vivencia y desde allí entablar un diálogo sincero con la palabra escrita a fin de que el resultado final, el texto, sea el reflejo de lo vivido.

Ante este escenario es menester cuestionarse: ¿quiénes se comprometerán a colocarse en la brecha ante discursos antagónicos? Guevara responde con dos importantes acciones: en primer lugar, quienes recreen o traduzcan desde aquella “caja de herramientas” filosófica el pensamiento renovado; aquel que, cual alfarero con la arcilla, trabajó con dedicación y empeño hasta lograr su cometido: Reconstruir. En segundo lugar, quienes además de avanzar en la ejecución de recrear lo social, lo adopten como acción. Y aquí está la esencia, no es escribir para describir, sino redactar para confrontar realidades que pasamos por alto, pero que padecemos.

Es necesario asumir el compromiso de escribir desde los detalles sociales que marcan e identifican a la sociedad. Como recreadores de la historia, los pensamientos y las reflexiones, resulta importante detallar los aspectos “micro-sociales” para entender lo “macro-social”. Quizás es tiempo de rescatar lo que para nuestros ojos es obvio y comenzar desmenuzar los indicadores que imprimen nuestro accionar en lo particular y lo social. Es momento de insistir y resistir en la pluma que describe lo realista desde otra perspectiva.

De este modo, el hombre escribirá desde esta nueva visión de vida; desde una mirada convencida, solícita y restauradora, como el orfebre que evaluó detenidamente su vasija resquebrajada y necesitó unir –con paciencia, dedicación y constancia- las partes separadas. Es decir, aquel que escribe con una actitud conciliadora, a través de una perspectiva con itinerancia, a fin de suscitar acciones por el bien colectivo.

Kristy López Spitschka

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Referencias bibliográficas:

Guevara Riera, Fernanda (2016, marzo 14). “Compromiso como teoría”. Perplejidades de América (blogspot) http://lasperplejidadesdeamerica.blogspot.com/2016/03/compromiso-con-la-teoria.html

Hans-Georg Gadamer. Verdad y Método II. Salamanca 1992. Pág. 24