El Fuego desvela historias de avaricia y codicia

Pubblicato il 03 luglio 2017 da Mariano Palazzo

Grabado de la destrucción en el terremoto de Lisboa

 

Leía en días pasados, un artículo de Emanuele Trevi, titulado: El dolor y la poesía en el país del fósforo5. Por demás profundo e interesante este análisis que reflexiona sobre el fenómeno de los incendios que han marcado la historia de este pequeño país de la península ibérica.

El periodista Trevi hacía mención del cataclismo que destruyó a Lisboa en 1755, al terremoto y el tsunami que ocurrió, se le sumó la vorágine de fuego que envolvió la capital del que era, en ese tiempo, el gran imperio portugués. Lisboa era considerada en esos tiempos6..“de todas las capitales, la que más se asemejaba a una ciudad de Dios en la tierra, que parecía el último lugar sobre el que se podía desatar la ira divina” porque era una ciudad rebosante de devoción”, cuya céntrica Plaza del Rossio servía para la quema de herejes por parte de la Inquisición, por lo que esta hecatombe fue considerada como un castigo divino”, y es que este evento ocurrió el día de todos los santos (01 de noviembre) cuando en las cuarenta iglesias, los noventa conventos y los 130 oratorios de la ciudad estaban rebosantes de fieles que habían ido a rezar y los cientos de incendios que se habían desatado en la ciudad, fueron consecuencia de la cantidad ingente de velas que se habían encendido para la festividad religiosa, y que tras el terremoto, las velas caídas produjeron los incendios que devastaron Lisboa. Un fuego tan intenso que cuando se levantó el viento por la noche, los focos se extendieron, uniéndose hasta formar una gigantesca columna de llamas que, en opinión del historiador estadounidense Mark Molesky, autor del libro This Gulf Of Fire, se transformaron en una verdadera tormenta ígnea con temperaturas superiores a 1.000ºC, desplazándose de forma semejante a un tornado de fuego, arrasando todo lo que encontraba a su paso y matando a decenas de miles de personas.

Como si fuera una ironía del destino, en 19887 se desató otro pavoroso incendio en Lisboa, esta vez en el centro histórico de la ciudad (Chiado), donde “Las llamas se extendieron con gran rapidez y los equipos de bomberos asistieron, impotentes, a su imparable propagación, manzana tras manzana, a numerosos edificios, dentro de un cuadrilátero delimitado por las calles Do Ouro, Do Carmo, Garrett, Sacramento, Ivens y Nova de Almada. Las llamas, de decenas de metros de altura, eran atizadas por la fuerte brisa que venía del cercano río Tajo y obligaban a los equipos de bomberos a retroceder paso a paso”, y entre las edificaciones que quedaron bajo las brasas estaba la más antigua de la ciudad y la última sobreviviente de aquel cataclismo de 17555

El fuego ha sido desde siempre símbolo de veneración, para todas las culturas y civilizaciones y representa la creación e iluminación, pero también la destrucción y purificación8. El fuego era considerado como uno de los elementos clásicos, junto con el agua, la tierra, el aire y la llamada quintaesencia o éter, con los cuales hasta, por los menos, el siglo XVI eran usados para explicar los diferentes comportamientos y sucesos de la naturaleza y de hecho lo sucedido en 1755 marco la historia de Europa de tal forma que cambió el mundo10.

Por eso es incomprensible que para un país que ha sido azotado a lo largo de su historia por incendios (solo el año pasado, según la NASA, más de la mitad de las hectáreas quemadas en Europa ocurrieron en Portugal), no deja de sorprender la noticia del devastador incendio que convirtió en un infierno los bosques de Pedrogao Grandeen, a menos de 250 km de la capital. Más de 40.000 hectáreas fueron arrasadas incluyendo 64 vidas humanas, 21 aldeas y daños materiales incalculables. Un incendio que, según y cómo está reseñado, tuvo su origen en un evento natural fortuito (un relámpago impacto la copa de un árbol) y los bosques secos por la sequía y las altas temperaturas que están azotando Europa este año hizo el resto.

La ironía es que el incendio se desato justo cuando el mundo y la ONU celebraban el día mundial de la lucha contra la desertificación y la sequía2 (17 de junio), como una manera de crear conciencia ante el avance de este fenómeno en todo el mundo causado fundamentalmente por la actividad humana y las variaciones climáticas. Precisamente la catástrofe de Portugal se enmarca en un nuevo tipo de fuego causado por el cambio climático11 que no se puede prever con los modelos de predicción actuales1

Infierno

Una ecuación (incendio premeditado u/o accidental) que a veces es muy difícil de discernir, como paso con el reciente incendio en el Parque natural de Doñara en España, patrimonio de la humanidad, decretado por la UNESCO en 1994, un reservorio ecológico de vital importancia para la conservación de la biodiversidad de Europa, y que acaba de perder más de 8.000 hectáreas, devastadas por un incendio que a primeras luces pareciera no tener ninguna causa natural, y recaen serias sospechas en algunas constructoras que desean urbanizar gran parte de estos sectores hasta ahora protegidos. Entre las edificaciones que están ya diseñadas para esta área, está la de construir un gasoducto. El incendio sería el primer paso para lograr modificar una ley que protege el parque recalificando el uso forestal de estos terrenos para permitir la intervención de los mismos para otros usos urbanísticos

 

El fuego, símbolo de purificación y destrucción, en junio ha sido un trágico protagonista casi que emulando el grito que acuño Leonardo Boff en su libro Ecología: grito de la tierra, grito de los pobres. Porque si en Portugal y España llora la tierra, en Inglaterra y Perú lloraron los pobres y de aquellos que se abren camino en busca de un mejor futuro, es un grito ante la soberbia de lo más fuertes que niegan la humilde posición que el ser humano desempeña dentro del contexto de la Madre Tierra, es la actual lucha entre el Homo sapiens y el Homo demens de Boff3.

El incendio de la torre Grenfell, el pasado 14 de junio evidenció como la codicia y avaricia del ser humano provoca tragedias. Este rascacielos de 24 pisos es un complejo de apartamentos de la clase trabajadora, hogar de una población diversa de muchas nacionalidades, etnias y creencias, y está rodeada por urbanizaciones de gente acomodada. Cuando el ayuntamiento local llevo a cabo su remodelación, el revestimiento con el cual originalmente se iba a cubrir el edificio, fue sustituido por uno más barato ahorrando así un 4% del presupuesto total valorado en 8,6 millones de libras esterlinas12, sin tomar en cuenta que no cumplía las normas mínimas establecidas en caso de incendio, dejando el camino abierto para lo que a mediados del mes de junio del 2017 ocurrió, casi como el título del libro del premio nobel de literatura, el colombiano Gabriel García Márquez, lo de la torre Grenfell fue la crónica de una muerte anunciada. Sucesos incomprensibles que en plena era de la comunicación y las redes sociales, la era de la información suceden. Todo por un puñado de dólares.

Más dramático aún es lo que leemos del incendio en Lima (Perú) que reveló un infierno de abusos y esclavitud 9, en un edificio (Galería Nicolini) de varios pisos del centro de la ciudad donde funcionaba un “negocio” que se dedicaba a adulterar etiquetas de tubos fluorescentes de mala calidad, que empaquetaban en cajas de marcas conocidas. Los “obreros-esclavos”prácticamente jóvenes de muy bajos recursos trabajaban desde la mañana hasta la noche, todos los días de la semana y para impedir que robaran o fueran descubiertos por los inspectores municipales, permanecían encerrados con llave durante toda la jornada. En los contenedores no había baños y solo tenían una pausa de 30 minutos a mediodía, para comer. Ganaban menos de un dólar la hora

Cierro mi artículo con unos tercetos de la Divina Comedia de Dante Alighieri, donde la alegoría de la loba que representa la codicia y la avaricia humana lo expresan todo (Infierno I, 88-99)4:

Observa la bestia por la cual yo me he devuelto:
líbrame de ella, famoso sabio,
que ella me hace temblar las venas y el pulso”.
“A ti te conviene emprender otro viaje.”
me respondió, luego que llorar me vió,
“si quieres salvarte de este lugar salvaje;
que esta bestia, por la cual tú gritas,
no deja a ninguno pasar por su vía,
más bien tanto lo impide que los aniquila:
y tiene una naturaleza tan malvada e impía,
que jamás sacia su ávida carestía,
y luego de comer tiene más hambre que prima.

Mariano Palazzo

@marianopalazzo


1 http://effis.jrc.ec.europa.eu/applications/fire-history/

2 http://www.un.org/es/events/desertificationday/

3 Boff, Leonardo. (2011) Ecología: grito de la tierra, grito de los pobres. Editorial Trotta. Madrid, España

4 Palazzo, Mariano (unp). Adaptación libre de la traducción al español de la Divina Comedia de Battistessa, A. Infierno, tercera edición (2003)

5 http://www.corriere.it/cronache/17_giugno_19/portogallo-dolore-poesia-paese-fiammifero-7f172a40-5462-11e7-b88a-9127ea412c57.shtml

6 http://www.survivaldigital.com/noticia/181/acontecimientos-historicos/el-gran-terremoto-de-lisboa-de-1755:-la-catastrofe-perfecta.html

7 http://elpais.com/diario/1988/08/26/internacional/588549603_850215.html

8 https://es.wikipedia.org/wiki/Fuego

9 http://internacional.elpais.com/internacional/2017/06/26/america/1498512325_318772.html

10 https://hipertextual.com/2015/12/terremoto-de-lisboa

11 http://www.lavanguardia.com/ciencia/20170624/423646506414/europa-entra-en-una-nueva-era-de-incendios-forestales.html

12 http://www.eliberico.com/revestimiento-la-torre-grenfell-se-cambio-uno-mas-barato.html

marianopalazzo
Mariano Palazzo

Biólogo, graduado en la mención de ecología de la Universidad Central de Venezuela. Más de veinte años dedicados al mundo del asociacionismo italo venezolano. Es un apasionado de literatura y siempre intenta establecer puentes de unión entre las letras y la naturaleza. Hoy dirige el Comité de la Sociedad Dante Alighieri en Venezuela y, además de promover la lengua y la cultura italiana se dedica a dar a conocer la figura extraordinaria del máximo poeta, utilizando su magna obra: la Divina Comedia, para tratar de entender nuestra realidad con el convencimiento de que en los clásicos están las respuestas para enfrentar el cambio climático.




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