El Santo del Emprendimiento

El 11 de Julio se celebra el día de San Benito de Nurcia, y si bien es el patrono de Europa, yo agregaría que también es el patrono del emprendimiento.

Con su experiencia inició la vida monacal de occidente, y tuvo un gran impacto en la reconstrucción de lo que hoy conocemos como Europa. A través de su regla “Ora, et Labora” revolucionó el concepto del trabajo y sentó las bases del mayor número de innovaciones y desarrollo desde el 500 hasta el 1300 DC (800 años !!!).

Fueron estos monjes quienes conservaron y tradujeron al latín todas las obras clásicas del greco-romano. Ellos realizaban un trabajo que partía de la realidad como un dato y buscaba el bien para todos los hombres, generando una capacidad de innovación notable que revolucionó la economía de la edad media y cimentó las bases de Occidente. El resumen de algunos de estos cambios son por ejemplo: el establecimiento de la mayor red comercial gracias al tratamiento de los alimentos y entonces su facilidad de transporte; recuperación de tierras en los países bajos, canalización de ríos; la realización de ferias comerciales; el concepto de red de innovación, ya que cada descubrimiento se transmitía y perfeccionaba de un monasterio a otro; la creación del arado con ruedas y punta de metal que junto a la rotación de cultivos aumentó la producción agrícola en un 40%; el desarrollo de nuevas técnicas y productos como los anteojos, la cerveza, los quesos hasta el tratamiento de metales para el progreso y no la guerra.

Uno de los textos más bellos sobre la experiencia del trabajo y lo que generó San Benito lo escribió el Beato John Henry Newman:

“San Benito encontró un mundo social y materialmente arruinado, y su misión fue ponerlo otra vez en su lugar, no con métodos científicos, sino con medios naturales, no con la pretensión de hacerlo en un tiempo determinado o utilizando un remedio extraordinario o por medio de grandes gestas, sino de un modo calmo, paciente y gradual, trabajo que muy a menudo permaneció oculto hasta que estuvo terminado…
Se veían hombres silenciosos en el campo o en el bosque, excavando, desenterrando y construyendo, mientras que otros hombres silenciosos, que no se veían, estaban sentados en el frío del claustro, cansando sus ojos y concentrando sus mentes en copiar y re-copiar penosamente los manuscritos que se habían salvado.
Ninguno de ellos protestaba por lo que hacía, y poco a poco los bosques pantanosos se fueron convirtiendo en ermita, casa religiosa, granja, abadía, pueblo, seminario, escuela y por último en ciudad.”

Frente a la barbarie de la cual somos testigos, necesitamos la conciencia de San Benito y sus monjes para reconstruir el país. Estamos llamados, a través de nuestra oración y nuestro trabajo (Ora et Labora), a ser constructores de una nueva Venezuela.

Alejandro Marius

www.trabajoypersona.org