Carpe diem, “cosecha el día”

 

Carpe diem es una expresión de raíces latinas que fue concebida por el poeta romano Horacio. Su traducción literal significa cosecha el día”, y cuyo contenido intenta incitar la utilización del tiempo para no malgastar ningún segundo.

Esta expresión puede afrontarse desde dos perspectivas: por un lado, es una reflexión para que nadie deje pasar el tiempo; por el otro, puede referirse a disfrutar en tiempo presente, cada placer de la vida, el aquí y el ahora sin pensar en el futuro.

Inmediatamente relaciono las reflexiones arriba mencionadas con la fábula de Esopo la cigarra y la hormiga, ¿La recuerdan? ¿Aquella historia de la hormiguita trabajadora que guardaba provisiones para el invierno? Mientras la cigarra bailaba y cantaba todo el verano, disfrutando su aquí y ahora, criticaba a la hormiga por no deleitarse del verano…..

¿Los venezolanos somos cigarra u hormiga? Por muchos años fuimos hormigas ya que hemos sido educados para tener una base que sustente nuestro retiro, porque planificar la vejez es parte de lo que en la edad adulta aprendimos que era necesario. ¿Pero hoy sigo siendo hormiga que piensa en su invierno? Estos conceptos de guardar para cuando seamos ancianos y no tener que depender de la familia y el Estado cada día se hacen más difíciles en Venezuela.

No soy economista, así que no puedo ni debo expresar conceptos que desconozco, pero si manejo la economía de mi hogar y sé como el dinero cada día vale menos y cuesta más obtenerlo, así que creo que dejamos de ser hormiga y nos convertimos en chicharra, pero una cigarra triste y preocupada, no la alegre del cuento de Esopo.

Día a día buscamos como hormiguitas y lo que encontramos debe ser usado inmediatamente porque ya no hay despensa. La sensación de pérdida de lo poco que tenemos en lo material angustia: ¿cómo pago el seguro? ¿Viste lo que se gastó en el mercado? Los que tenían ahorros los han tenido que usar para comprar productos básicos; los que no los tienen viven momentos de más angustia y preocupación.

¿En Venezuela el carpe diem cambió de contexto?, ¿Es vivir el hoy porque me toca comprar con mi cédula? ¿No es el disfrutar de mi cosecha?, ¿No puedo tomar decisiones a largo plazo porque no sé si puedo cubrir los requisitos económicos que ellas comportan?. ¿Debo vivir un día a la vez sin futuro? Me niego.

En momentos de crisis aparecen las grandes oportunidades y debo encontrarlas. Basta de quejarme de lo que no tengo, voy a cambiar mi pensamiento y analizar lo que sí tengo hoy. Debemos aprender a desarrollar las habilidades que tenemos y en función de ellas ampliar una idea que pueda ser factible y exitosa.

No se trata de tener pensamientos mágicos, sino de pisar duro la realidad, con la mira hacia un futuro próspero y esperanzador, un futuro que esté lleno de oportunidades, de reconstrucción y sobre todo de venezolanos dispuestos a trabajar para que nuestra patria sea la que amamos y merecemos.

Venezuela le abrió las puertas a mis padres, aquí se desarrollaron y evolucionaron, aquí tuvieron familia y aquí estoy hoy, con la misma fuerza que ellos me inculcaron, amando mi querida Venezuela y apostando a un futuro como la hormiguita que cuidó a la cigarra en invierno.

Stefania Aguzzi

@stefaniaaguzzi