El Síndrome del Cuidador

cuidador

 


Una situación grave de enfermedad cerca a mi entorno familiar me ha hecho realizar un estudio acerca de este tema y por labor social decidí escribir sobre ello, espero le sea de utilidad a las personas que hoy se ven en esta situación.

El Síndrome del Cuidador es un trastorno que se presenta en personas que desempeñan el rol de cuidador principal de una persona dependiente. Se caracteriza por el agotamiento físico y psíquico. La persona tiene que afrontar de repente una situación nueva para la que no está preparada y que consume todo su tiempo y energía. Se considera producido por el estrés continuado (no por una situación puntual) en una lucha diaria contra la enfermedad, y que puede agotar las reservas físicas y mentales del cuidador.

Generalmente el perfil del cuidador de una persona independiente, es una mujer que atiende a: familiar directo del afectado (pareja, madre, padre, hijo, hija…), muy voluntariosa, trata de compaginar el cuidado de su familiar con sus responsabilidades ordinarias, cree que ésta será una situación llevadera y espera que no se prolongará demasiado tiempo y tiene la expectativa ser ayudada por su entorno más cercano.

A medida que el tiempo va pasando el cuidador poco a poco: va asumiendo una gran carga física y psíquica, se responsabiliza por completo de la vida del afectado (medicación, visitas médicas, cuidados, higiene, alimentación, etc.), va perdiendo paulatinamente su independencia ya que el enfermo cada vez le absorbe más, se desatiende a sí mismo: no toma el tiempo libre necesario para su ocio, abandona sus aficiones, no sale con sus amistades, etc. y acaba paralizando, durante largos años, su proyecto de vida.

Los principales síntomas de alarma que nos deben hacer sospechar la existencia del Síndrome del Cuidador son:

  • Agotamiento físico y mental
  • Labilidad emocional: cambios de humor repentinos
  • Depresión y Ansiedad
  • Conductas de consumo abusivas: tabaco, alcohol
  • Trastorno del sueño
  • Alteraciones del apetito y del peso
  • Aislamiento social
  • Dificultades cognitivas: problemas de memoria, atención
  • Problemas laborales

Las familias que requieren atender a un familiar dependiente deben ante todo contar con la ayuda de personas con las que puedan compartir las responsabilidades del cuidado, pudiendo así tener momentos de respiro y también períodos de descanso más prolongado o vacaciones. Pedir ayuda no es un signo de debilidad: Es una excelente forma de cuidar

de su familiar y de sí mismo. La ayuda de los demás no siempre sale espontáneamente de éstos: en la mayoría de las ocasiones debe “pedirse”.

Las personas que cuidan de otros tienen derechos como son:

  • Cuidar de sí mismas, dedicando tiempo y haciendo actividades simplemente para ellos sin sentimiento de culpa, de miedo y sin autocrítica.
  • El derecho a experimentar sentimientos negativos (tristeza, rabia o enfado) por ver enfermo o estar perdiendo a un ser querido.
  • El derecho a resolver por sí mismos aquello que sean capaces y el derecho a preguntar y pedir ayuda a otras personas para resolver aquello que no comprendan, reconociendo los límites de su propia resistencia y fuerza.
  • El derecho de buscar soluciones que se ajusten razonablemente a sus necesidades y a las de sus seres queridos.
  • El derecho a ser tratados con respeto por aquellos a quienes solicitan consejo y ayuda.
  • Los cuidadores tienen derecho a cometer errores y a ser disculpados por ello.
  • El derecho a ser reconocidos como miembros valiosos y fundamentales de una familia incluso, cuando sus puntos de vista sean distintos.
  • El derecho a quererse a sí mismos y admitir que hacen lo humanamente posible.
  • El derecho a recibir consideración, afecto, perdón y aceptación por lo que hacen por la persona querida a quien cuidan.
  • El derecho a aprender, y a disponer del tiempo necesario para aprenderlo.
  • El derecho a admitir y expresar sentimientos, tanto positivos como negativos.
  • El derecho a decir “no” ante demandas excesivas, inapropiadas o poco realistas.
  • El derecho a seguir desarrollando su propia vida y disfrutar de ella.
  • El derecho a liberarse de sentimientos y pensamientos negativos, destructivos e infundados, aprendiendo a manejarlos y controlarlos.
  • El derecho a rechazar cualquier intento que haga la persona cuidada para manipularle haciéndoles sentir culpables o deprimidos.
  • El derecho a estar orgullosos por la labor que desempeñan y aplaudir el coraje que tienen que reunir muchas veces para satisfacer las necesidades de la persona a la que cuidan..
  • El derecho a ser uno mismo….

A todas aquellas personas que hoy son cuidadoras, reconozcan sus derechos y con amor comiencen a pensar un poco en ustedes, lo merecen!

Stefania Aguzzi

@stefaniaaguzzi