La MUD rompe el silencio: exigencias “no negociables” sobre el tablero

Tomás Guanipa (PJ) asumió hace nada la vocería: se anunció que el tinglado opositor no se mediría en las urnas. No obstante, en política nada está escrito en piedra. La MUD ha presentado exigencias “no negociables”. Si se les escucha, estarán en las presidenciales.

CARACAS – La Mesa de la Unidad Democrática (MUD) rompió hoy el silencio. Ha puesto sobre el tablero de juego un puñado de exigencias “no negociables”, que de ser atendidas, conducirán a una vuelta de timón: el tinglado opositor si se mediría en las presidenciales del próximo 22 de abril, si el Gobierno –al menos por esta vez- no hace oídos sordos.

La nota precisa que el conglomerado de partidos de oposición envió una misiva a Nicolás Maduro, llamándolo a botón: una fecha sensata que garantice la transparencia de las presidenciales y la conformación de una misión de observación internacional, capitaneada por la Organización de la Naciones Unidas (ONU). Tales fueron las exigencias de la MUD.

La cosa no quedó allí. Equilibrio en el directorio del Consejo Nacional Electoral (CNE) fue otra de las categóricas solicitudes; existe una parcialidad del árbitro comicial, opinan los antagonistas de Maduro. Punto de honor: se le permita a los medios de comunicación dar cobertura al proceso eleccionario, más la libertad de los presos políticos y sean levantadas las inhabilitaciones políticas a líderes opositores.

Bueno, esto es haber hablado más o menos claro. Todo hace parte de lo que estuvo en el check list del fallido diálogo de República Dominicana. La pelota fue y vino. La cosa emerge ahora de nuevo, pero con otro rostro.

“Cuando logremos materializar estas elecciones con las condiciones y garantías antes expuestas, apostaremos inmediatamente después a la recomposición de la vida democrática de Venezuela sin presos políticos, sin inhabilitados y sin personas enjuiciadas”, fija la MUD en el citado texto.

La política es el arte de lo posible

La MUD rompió el silencio. Ha puesto sobre el tablero exigencias “no negociables”. De ser escuchada sí concurrirá a las presidenciales del venidero 22 de abril
La MUD rompió el silencio. Ha puesto sobre el tablero exigencias “no negociables”. De ser escuchada sí concurrirá a las presidenciales del venidero 22 de abril

¿Qué sería la ganancia si el Gobierno nacional no hace oídos sordos? La MUD se medirá en las urnas el próximo 22 de abril. A la trinchera roja rojita, parece mentira, esto no dejaría de serle conveniente. Nadie, a esta hora, le compra a Maduro y su gente esa especie de fantasía japonesa, ese juego de sombras, en el cual él será candidato, frente a un puñado de contendores de cartón piedra. Le gente no es tan tonta. Sería nada: no lo es la comunidad internacional.

Maduro no capitaliza tanto poder como para imponer un juego trucado sobre el tablero. Le traerá más problemas que otra cosa. De modo que, la pelota vuelve a estar del lado de la cancha del PSUV. No hay mucho tiempo para dilaciones. Esa es la verdad.

“De verificarse los cambios antes mencionados, ratificamos al país nuestra intención de concurrir a un proceso de elección para presidente de la República. Nuestra decisión es ganar”, fueron más allá los redactores de la misiva, que no han querido renunciar del todo a cierto tono de ataque.

Entre tanto, el líder político ítalo venezolano, Antonio Ledezma –quien a finales de 2017 logró escapar de un presidio dilatado- lanzó este fin de semana un lubricante en los motores de la opinión pública internacional. La unidad –dijo el ex alcalde de Caracas- no solamente es posible, sino que es indispensable, razón por la cual –pondera-  “estamos obligados a unirnos”.

Es verdad que esa especie de Lovemark de pedigrí neo comunista que es el chavismo, se ha depreciado sensiblemente en las arenas del marketing político. Pero hay que hacer honor a la verdad. La MUD, a lo largo de todos estos años, ha subido y bajado tanto en la preferencia de sus seguidores, que tampoco goza de las mieles de un prestigio incontestable.

Se ha dicho hasta la saciedad, que la unidad no es tal, y que puertas adentro la oposición no es sino un “saco de gatos”. De acá la vocería de Ledezma –cuyos orígenes están en Acción Democrática (AD), como una de las fichas más cerradas de Carlos Andrés Pérez-, tratando de atajar un eventual viento en contra. Nunca se sabe.

“La situación del país no se resuelve con pañitos calientes, con volteretas ni con jugadas electoralistas. Venezuela necesita salir de esta dictadura y que se implante un gobierno de transición que a su vez garantice la vuelta a la democracia organizando unas elecciones limpias, transparentes  y comencemos a restituir el estado de derecho”, serenó la línea como portavoz, toda vez que no hace un mes lanzaba duras acusaciones contra el régimen Maduro, al cual vinculó con el crimen organizado. Nada menos.

Acá no hay titanes

Cabeza fría. Parece que acá no hay titanes. Ni el PSUV, ni la MUD, están en condiciones de fanfarronear. Del agua mansa líbrame Dios, que de la brava me libro yo. Unos y otros parecen llamados más bien al bajo perfil.

“Necesitamos que todos los venezolanos se sumen a una agenda unitaria, porque esa es la gran fuerza. Es nuestra fortaleza frente al poderío de un gobierno despótico. Se trata de  la lucha unitaria con objetivos muy bien definidos”, arengó al mejor estilo de la vieja social democracia.

Todavía no se enfría la artillería de micrófonos que tomó declaración a Tomás Guanipa (PJ) cuando anunció a la Nación que la oposición no concurriría a las urnas. Hay que recordar que las Academias en pleno se sumaron de inmediato. También el vigoroso movimiento estudiantil. Nadie quiere, después de todo, que Venezuela se vaya barranca abajo, por un despeñadero.

De modo que, tras la explosión de una especie de bomba silenciosa, comienzan a moverse los hilos nuevamente, con sigilo y un toque de suspenso. Se estima que la espiral de hiperinflación pueda remontar hasta 30.000% al cierre de 2018, e incluso mucho más allá.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha exigido esta semana a Maduro (es una exigencia, léase con claridad) que acepte la ayuda humanitaria que las naciones hermanas le ofrecen.

Enemistades más, enemistades menos, nadie espera besos y abrazos acá. Un poco de sentido común. Es seguro que Venezuela tiene dolientes de lado y lado. La política no se hace sola. Hay que hacerla. Aunque toque tragar amargo, y escupir dulce. Hay que estar atentos a la agenda noticiosa. Debe ser cosa de unos pocos días, que el horizonte se despeje del todo.

Alejandro Ramírez Morón