Casi listo el ajedrez de las elecciones presidenciales

Mientras la Nación se hunde cada vez más en las arenas movedizas de una crisis que no tiene comparación en toda su historia, al Gobierno le han bastado dos o tres jugadas para echar a andar lo que muchos calibran como un sainete: el ajedrez de las presidenciales está casi listo.

CARACAS – Ha sido cuestión de horas. Dos o tres jugadas. Se han movido un par de alfiles, los caballos, y el ajedrez está casi resuelto. Los candidatos presidenciales Henri Falcón, Javier Bertucci y Nicolás Maduro, dieron firma al acuerdo de condiciones electorales. La cosa fue en cadena nacional, y ante la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena. Las presidenciales serán el próximo 20 de mayo. El ganador estará en el poder hasta 2025. También se elegirán Consejos Legislativos estadales y regionales.

Son 11 garantías. Observadores internacionales, restitución de los centros de votación y la prohibición al gobierno para realizar trasmisiones conjuntas en radio y televisión, más plena garantía de cobertura para medios públicos y privados, figuran en la lista. Se ha dicho que todo esto se había conversado en República Dominicana. El ministro de Comunicación e Información, Jorge Rodríguez, habló de reuniones con la MUD. Nadie sabe qué tan cierto es esto. Las postulaciones presidenciales se extendieron hasta hoy a las 4:00 de la tarde

“Nos hemos comprometido y lo volvemos a hacer en el día de hoy, para cumplir y para dar como siempre las amplias garantías que generen la confianza a los candidatos, a las organizaciones políticas y por supuesto y por encima de todo al pueblo de Venezuela”, juró Lucena

Cuatro fases tienen las garantías:

  • Las garantías técnicas. Comprende el proceso de auditorías.
  • Seguridad de la elección.
  • Observación nacional.
  • Observación internacional.

“Desde el 2004 se le ha dado garantía a los candidatos y candidatas que se han postulado”, deslizó Lucena, plantando cara a la miríada de escépticos. El CNE ha sido mercadeado por el oficialismo como un tótem electoral de talla planetaria. Pero a veces las verdades que se escuchan en un simple taxi, tienen más peso sobre la realidad: el venezolano de a pie no cree mucho en el ente comicial. Nadie ha podido probar nada. Pero se ha hablado, cuando menos, de un radical sesgo.

¿El mejor sistema electoral del orbe?

Varios candidatos presidenciales firmaron hoy el acuerdo de garantías electorales. La cosa es que la MUD no se medirá y ahí estaba la verdadera oposición
Varios candidatos presidenciales firmaron hoy el acuerdo de garantías electorales. La cosa es que la MUD no se medirá y ahí estaba la verdadera oposición

Acá está: “Hemos construido un sistema de garantías como ninguno en ninguna parte del mundo. Este es un hecho objetivo que puede ser investigado, revisado y analizado”. La verdad sea dicha, si ha habido fraude en alguna elección anterior, pues nadie ha tenido la solvencia técnica de poner las pruebas palmarias sobre el escritorio

Rebasado el mínimo preámbulo de declaraciones, Nicolás Maduro emitió declaraciones: está preparado –se tocó el corazón- para ir a una campaña electoral “buena” y “equilibrada”. Cuáles son los parámetros que usa el presidente para usar ese par de palabras, pues lo sabrá él. Una cosa es cierta, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) no presentó candidatos, y se le da por técnicamente desmantelada. Se comienza a crear un nuevo frente nacional.

Maduro no se siente bien en el frío de la guerra, pero le encanta suscitarla. Ha tratado de proponer una actitud festiva al país:

“Va agarrando emoción y calor el clima electoral, necesario de un año 2018 que dijimos siempre, llueva, truene o relampaguee, habrá elecciones presidenciales como manda la Constitución de nuestra amada República Bolivariana de Venezuela, y así va a acontecer”. Hay que ver cómo se mueve el descontento de miles y miles que comen a duras penas, o mueren de mengua en los hospitales. No basta con dar la espalda, proponer una actitud proactiva. Los problemas del país están allí.

El silencio de la MUD hace un gran ruido. Maduro desespera por conjurar el conflicto:

“Hemos tenido un sector opositor que ha exigido durante los años 2015, 2016 y 2017 elecciones ya, elecciones presidenciales. Bueno, aquí está, elecciones para el mes número cinco”.

¿Son estas elecciones una trampa caza bobos? Es lo que piensan los acólitos de la MUD. ¿Qué se vayan ya? ¿Ese es el mensaje? No es fácil pacificar una Nación en ruinas.

Andrés Velásquez, dirigente de la causa R, era uno de los candidatos que eventualmente podría haber lanzado la MUD. Rechazó el cambio de fecha de las presidenciales. Esto no le da al proceso las garantías que se deben cumplir.

“El cambio de fecha de las elecciones acordado entre Nicolás Maduro y sus candidatos, no cambia en nada la naturaleza del fraude de la convocatoria desde su origen”, disparó el dirigente. Las favorecen por la calle del medio a Nicolás Maduro –piensa- y ponen en riesgo el orden constitucional y la democracia.

Juan Guaidó, diputado a la Asamblea Nacional (AN) por el Estado Vargas y miembro de la  MUD, fue enfático al declarar que la MUD no convalidará “ninguna elección” que a su juicio “no reúna condiciones”. Dice el gran Rubén Blades, en un tema suyo llamado “Amor y control”, una cosa muy cierta: “dando la espalda no se van los problemas”. Maduro da la espalda a gran parte del electorado. No es cosa de hacerse el loco. En Twitter, el parlamentario encareció la creación de un “frente amplio”, que permita “agrupar y ampliar la base social de la participación de la unidad”.

El poder brujo

Pero todo “adentro” suele tener su “afuera”. Estados Unidos reiteró su llamado a unos comicios “justos, libres y con observación internacional creíble”. El gigante del norte, valga acotar la economía más poderosa del orbe, se pronunció de este tenor: renovamos nuestro llamado al establecimiento de un calendario electoral en cumplimiento con la Constitución y en consulta con la legítima Asamblea Nacional (Parlamento, de mayoría opositora)”.

Un portavoz del Departamento de Estado, que prefirió el anonimato, agregó: “unas elecciones libres y justas deben incluir la total participación de todos los partidos y líderes políticos, un calendario electoral apropiado, observación internacional creíble y una autoridad electoral independiente”. Lo que Maduro conseguirá está a la vista. Aislará a la República del resto del planeta. Ya suena con fuerza la posibilidad de un embargo petrolero por parte de los Estados Unidos. En Cuba, la dictadura ya pasa de 60 años.

Para Henri Falcón, candidato y dirigente de Avanzada Progresista (AP), cree que con el acuerdo se mejoraron las condiciones que había en 2015, cuando la MUD ganó mayoría calificada en el Parlamento, al obtener 7.9 millones de votos. La cosa está clara: hay apuro por resolver esto sin muchas medias tintas. Pero hay que insistir: el país se cae a pedazos.

“Le interesa al Gobierno hacer fiesta sobre la base de la división pero también de la abstención”, expresó Falcón. El 70% de la población quiere participar en las presidenciales, dice el ex gobernador de Lara.

“La mayoría de la población y así lo recogen todos los estudios de opinión, expresa un sentimiento casi que desesperado porque haya un cambio en Venezuela, estamos hablando de por lo menos el 84% de los venezolanos que quiere salir de este Gobierno”, recalcó. Eso debe ser cierto, e incluso el porcentaje podría ser más alto. Pero, ¿de qué elección estamos hablando?

Antes de poner el punto final, recordemos solamente algunas cosas: una hiperinflación que podría remontar hasta 30.000% al cierre de 2018; el país más peligroso del orbe, según la prensa especializada; publicaciones como The Economist ya no ven en Venezuela a una democracia, sino a un régimen híbrido, o sea, un autoritarismo que se legitima –cada tanto- por la vía electoral; aguda escasez de alimentos y medicinas; una diáspora sin parangón en el mundo; por primera vez vemos personas comiendo de la basura, e incluso niños, esto se llama “friganismo”; el etcétera es largo y verdaderamente doloroso. ¿Quién le pone el cascabel al gato?

Alejandro Ramírez Morón