Venezuela: ¿La nota discordante en el concierto latinoamericano?

La primera al mando de la diplomacia panameña, Isabel Saint Malo de Alvarado, ha deslizado a la opinión pública internacional cuán inconveniente es seguir dando largas a la diatriba venezolana. Latinoamérica ya tenía un “discurso unificado”. Venezuela no ha hecho sino romperlo.
La primera al mando de la diplomacia panameña, Isabel Saint Malo de Alvarado, ha deslizado a la opinión pública internacional cuán inconveniente es seguir dando largas a la diatriba venezolana. Latinoamérica ya tenía un “discurso unificado”. Venezuela no ha hecho sino romperlo.

CARACAS – Nada menos. Es el sueño de Bolívar, tan invocado por el fenecido mandatario venezolano, Hugo Chávez. O sea, una patria de México al pie. América Latina como bloque monolítico. Parece mentira que sea precisamente Venezuela la nota discordante en el concierto latinoamericano. La vicepresidenta y canciller de Panamá, Isabel Saint Malo de Alvarado, fustigó: América Latina se aleja de un “discurso unificado” a partir de ese garabato ilegible que es hoy la política en Tierra de Gracia.

Saint Malo de Alvarado no ha querido dejar pasar por debajo de la mesa lo que más nos duele a esta hora: las venideras presidenciales del 20 de mayo –piensa- son “ilegítimas”. No es ella la única voz antagónica. Podría decirse que la comunidad internacional en pleno le hace infausto coro.

“La realidad es que estamos ante unas elecciones ilegítimas en un contexto que no permite reglas del juego claras, participación de la oposición y observadores electorales”, ofreció su análisis la primera al mando de la diplomacia panameña. Insistió: el incordio venezolano no ha hecho sino echar más leña al fuego en una región que –no obstante- ya podía decir que tenía un “discurso unificado”.

“La posibilidad de Venezuela, por la posibilidad que le da el petróleo y por otros elementos, de romper la región es evidente en la Celac, en la OEA, es evidente cada vez que la región se sienta a hablar sobre un tema. América Latina se ha ido alejando de un diálogo uniforme”, dijo, el pelo negro azabache, y dueña de una elegancia total. La diplomática –en Twitter- es @isabelstmalo.

América Latina “está en paz”

“No hay posibilidad de debate”, se ha encogido de hombros, al tocar el tema de la VIII Cumbre de las Américas, que será el 13 y el 14 de abril en Lima, capital de Perú. Piensa que –más allá de lo que digan tirios y troyanos- América Latina “está en paz”. La sordina guerrerista de Maduro, parece que es cosa de Maduro exclusivamente. Parece que sus arrestos de diplomacia de garrote le pertenecen solamente al presidente de Venezuela. Por tanto, no sea cosa de extrañar si llega la hora en que se vea forzado a decir “esta boca es mía”.

La tendencia en la sub región es hacia suscitar climas de entendimiento y apertura hacia los negocios, en el entendido de que sólo la generación de riquezas genera calidad de vida para nuestros pueblos. “Nos preocupa a todos”, dejó caer sobre Venezuela. ¿Qué pasó con la patria de Bolívar? ¿Ahora somos rara avis? Antes fuimos un modelo democrático regional.

Donald Trump –al frente de la Casa Blanca- ha destituido recién, y por su parte, a Rex Tillerson, quien venía fungiendo como primero al mando del Departamento de Estado, y hasta hace nada libraba una vigorosa cruzada por el sub continente para cerrar caminos a la gestión Maduro.

Su sucesor es Mike Pompeo, quien viene de la CIA, y quien ha levantado un aleteo nervioso de expectativas sobre la influencia que ahora podría ejercer, a partir de su rol como ex director de la inteligencia estadounidense.

John Feeley fue embajador de Estados Unidos en Panamá. Y ya disparó a la prensa internacional lo que –al menos él- espera de Pompeo: reafirmar el liderazgo del Departamento de Estado sobre temas como el de Venezuela, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte y la inmigración.

¿Cómo se mueven los hilos?

En su trinchera, el senador Marco Rubio –muy militante siempre en todo lo que toque a Venezuela- dio un paso adelante, concedió su voto de confianza, y dejó en claro que respalda a Pompeo, en esta nueva función dentro del aparataje de la gestión Trump.

“Una vez confirmado, el senador Rubio espera trabajar con el director Pompeo para promover los intereses estratégicos de los EEUU en el hemisferio occidental y abordar la crisis humanitaria en curso en Venezuela”, deslizó, para dejar en claro que nuestro país no sale de la mira allá arriba, en el gigante del norte.

Más allá de las delirantes fantasías que la CIA pueda suscitar en los adolescentes adictos a las películas de James Bond, para nadie es un secreto, y es cosa bien documentada por el periodismo serio y responsable, que la inteligencia estadounidense no siempre sigue canales higiénicos y políticamente correctos cuando trabaja sobre este o aquel asunto.

Pompeo ha admitido que, cuando fue director de la CIA, los servicios de espionaje movieron los hilos detrás de algunas de las sanciones que se adoptaron contra el presidente Nicolás Maduro. “La segunda o tercera batería de sanciones obedecía a nuestras recomendaciones”, ha querido ahorrarse toda media tinta.

Las cosas hay que verlas con claridad, y, de preferencia, con suficiente antelación. La tragedia, para los griegos, es aquello que acontece cuando algo “no se ve”. O sea, cuando la trama tiene lugar sobre el stage, pero los personajes no imaginan lo que les viene. Dicen que guerra avisada, no mata soldado. Venezuela debe estar alerta. En política los procesos tienden a cerrarse, más allá del gusto o disgusto de estos o aquellos, y a despecho de quienes hubieran querido seguir moviendo las fichas, indefinidamente. La pupila del ojo internacional se cierra cada vez más. La hora de la chiquita va llegando. La cosa se pone negra. Dios nos encuentre confesados.

Alejandro Ramírez Morón