En este mes de abril, la sabiduría, el amor y la virtud enunciadas por Dante se transmutaron en los nombres de tres ilustres italianos: Marco Sorgi Venturoni, Margherita Cavani Vettori y Bruno Mazzani Paglia

En la Casa de Italia de Maracay se develó el letrero con el epónimo de Cav. Margherita Cavani con el cual se bautizó uno de los recintos culturales más emblemáticos de la institución.

Durante todo el mes de abril del 2018, uno de los más famosos versos de la Divina Comedia: Sabiduría, amor y virtud (Infierno I, 104), estuvo retumbando en mi cabeza cual si fuera un recurrente eco. Las razones fueron muchas, pero sin duda alguna que las experiencias personales vividas durante estas últimas semanas, sumadas a las efemérides que en el cuarto mes del año gregoriano se celebraron, potenciaron al máximo el mensaje de Dante acuñado en aquel año de 1300, hoy ya no en tiempo tan cercano.

La primera de estas experiencias la vivimos el 05 de abril up., cuando fuimos invitados por la embajada de Italia en Caracas, a través de su máximo representante en Venezuela, su excelencia el doctor Silvio Mignano, a participar en los actos que con motivo del otorgamiento al doctor Marco Sorgi Venturoni del derecho a ocupar de forma permanente el III sillón de la Academia de Medicina Venezolana. Acto que se llevó a cabo en el Palacio de las Academias, ubicado en la Parroquia Catedral del Distrito Capital en Venezuela https://voce.com.ve/2018/04/06/309583/309583/.

Al momento de recibir la notificación nada nos hacía presagiar lo que ese día íbamos a vivir. Son ya varios años que mi pasión por Dante me hace siempre regresar a sus escritos, y de alguna manera siempre tratar de interpretarlos con mis vivencias, y ese jueves no fue la excepción; esta vez el peregrino nos acompañó desde el mismo momento de partir desde la Ciudad Jardín. Es que para nadie es un secreto lo complicado y difícil que se hace, incluso un traslado tan rutinario y de relativamente pocos kilómetros como lo es un viaje a la Capital.

Los altos costos de mantenimiento y reposición de los vehículos y sus repuestos son tan exageradamente altos que llegan a ser un verdadero escándalo y que no reparo en condenar al punto de catalogarlos como una verdadera usura; sumado a la terrible especulación que con el efectivo se hace hoy día, haciendo casi imposible trasladarse en un transporte público, sumiéndonos en el desconcierto por ser testigos de cómo el pueblo se come al mismo pueblo. Prácticas tan deplorables que al igual que el mismo Dante en su tiempo condenó ferozmente colocando en el infierno a todos aquellos que las practicaron, yo así hoy también las califico.

Gracias a la solidaridad de nuestra compañera, la coordinadora del Comité de lectura de la Casa de Italia de Maracay: Margoris Medina de Guyon quién enterada de nuestra dificultad y sabiendo que su marido Leonardo tenía que trasladarse a Caracas, no dudo en ofrecernos la ayuda. Junto con mi consecuente compañero de viajes, el crítico de arte Aquiles Ortiz Bravo emprendimos finalmente el camino a la gran ciudad.

Una vez allí, bajamos en la parada de la autopista que está a la altura del Paseo de Los Ilustres y de ahí caminamos hasta el terminal La Bandera para tomar un transporte público que nos permitiera llegar al centro histórico de la ciudad y poder llegar a tiempo a nuestra cita en el edificio conocido como El Palacio de las Academias, que queda justo frente del recinto que alberga la Asamblea Nacional, epicentro actual del más ardiente debate político nacional y que ha dado tanto de que hablar a nivel internacional últimamente.

El doctor Marco Sorgi Venturoni con el embajador Silvio Mignano.

El Palacio de la Academias, declarado monumento histórico nacional el 06 de abril de 1956, es un edificio que comenzó a construirse en 1577 y estaba destinado a albergar a los monjes franciscanos, quienes allí residieron hasta el año de 1821. Es recién en 1952 cuando finalmente se decide trasladar a las academias de historia, medicina, lenguas, ciencias físicas, matemáticas y naturales a este hermoso y emblemático recinto.

Entrar a este lugar fue como invocar nuevamente a Dante, ya que en la Divina Comedia se elogia a San Francisco de Asís y su mensaje como cura a los males que aquejaban su mundo. Existe sin duda una relación entre la famosa profecía del Veltro del canto I del Infierno y el mensaje franciscano, por eso es importantísimo analizarlo porque los males de aquel tiempo que acostumbramos a llamar oscuro y antiguo parecieran ser los mismos de los tiempos nuestros. Un ejemplo de esto lo vivimos cuando para llegar a nuestra cita, tardamos más en el traslado interno entre caminatas y autobuses dentro de la ciudad que en el mismo recorrido desde Maracay, percibiendo de primera mano el sacrificio diario del pueblo venezolano, lo que nos obligó a reflexionar sobre el cómo y el porqué de esto.

En todo caso cuando llegamos, estaban ya presentes y reunidas las diversas personalidades y después de haber saludado al embajador de Italia, el doctor Mignano, al nuncio apostólico Aldo Giordano, al doctor Lorenzo Solinas, primer secretario de la Embajada de Italia, al doctor Enrico Mora, cónsul de Italia en Caracas, nos presentaron al embajador de Grecia en Venezuela así como al de Portugal entre muchos otros. Saludamos también a nuestros amigos: Antonio Romani y Mauro Bafile de la Voce d’Italia, a nuestra amiga, fundadora de la Federación de Asociaciones Italo Venezolanas, la doctora Tina di Battista a quién le estaré siempre reconocido porque rescató a FAIV del olvido jurídico durante mi presidencia en tan importante Ente de nuestra colectividad italo venezolana organizada.

En esa sala donde nos encontrábamos reunidos ocurrió el segundo evento que me conmocionó de esa mañana, cuando el doctor Sorgi, antes de iniciar el camino al Paraninfo donde se llevaría a cabo el acto protocolar, se tomó el tiempo de saludar con la mano a cada uno de los presentes agradeciendo además con extrema humildad el acompañarlo en tan significativo acto, casi que me sentí obligado a decirle que era yo quien se sentía agradecido y honrado de estar invitado a tan importante e inédito suceso.

Con esa emoción llenamos el salón y una vez todos instalados se dio inicio al acto donde el actual secretario de la Academia, el doctor Enrique Santiago López Loyo, profirió su arenga llena de frustración e impotencia ante la actual realidad médico social que vive nuestra colectividad, un discurso fuerte lleno de emotividad que despertó sensaciones encontradas en quienes estábamos allí presentes. El acto continuó con la imposición de la medalla y la entrega del diploma correspondiente al doctor Marco Sorgi Venturoni e inmediatamente se dirigió al púlpito central dorado para pronunciar su discurso de aceptación al III sillón.

Las primeras palabras de este hijo de emigrantes italianos que era tan altamente exaltado fueron para honrar el estrado de madera desde el cual pronunciaría sus palabras, destacando al artesano que lo había confeccionado y tallado en el siglo XVIII y fue cuando entonces ocurrió el tercer momento que acaparó absolutamente toda mi atención, detrás del locutor estaba un cuadro honrando a Santo Tomás de Aquino y que inevitablemente hizo que generara una nueva conexión y esta vez con los cantos X y XI de la cántica del Paraíso, donde el doctor Angelicus, como también se conoce al santo dominicano, elogia al autor del Cántico de las creaturas, nombrado patrono de Italia por el Papa Pío XII el 18 de junio de 1939: Ciencia y Teología una vez más confluyen en un recinto de debate, para reflexionar sobre la fe y la razón como elementos indispensables para alcanzar la virtud.

Definitivamente me vinculé totalmente con las palabras de este ilustre ciudadano italo venezolano, cinturón negro de Karate y maestro Reiki, que habla cinco idiomas, entre los cuales el latín y que seguramente el doctor Sorgi en su inquietud intelectual lo estudió para tratar de entender nuestro presente hurgando, leyendo e interpretando directamente en los clásicos de nuestro pasado.

Estaba yo sorprendido al escuchar hablar a este excelente profesional formado en la Universidad Central con estudios de post grado en el Reino Unido, y que en la medida que avanzaba en sus elocuentes palabras se me hacía cada vez más claro que ese ser humano allí parado representaba un eslabón de unión entre la filosofía médica occidental con la sabiduría de sanación oriental, y escucharlo allí en ese espacio de la Academia para mí era algo sumamente extraordinario.

La Academia Nacional de Medicina de Venezuela (http://www.anm.org.ve) es una institución oficial, científica y de consulta que representa a la ciencia médica nacional. Fue creada en Caracas como el Colegio de Médicos de Venezuela el 10 de mayo de 1902 hasta que el 08 de abril de 1904, el presidente Cipriano Castro le confirió su actual denominación, instalándose por primera vez el 11 de julio de ese mismo año. Ilustres médicos venezolanos por sus sillones han transitado, sería muy larga la lista pero destaco al doctor José Gregorio Hernández, por estar actualmente en el centro del debate público por su posible canonización: ¡Espiritualidad y ciencia otra vez!, es decir: amor, sabiduría y virtud.

El doctor Marco Sorgi Venturoni, designado desde la década de los ’80 como el médico de confianza de la Embajada y del Consulado de Italia en el país, haciendo gala de una honesta humanidad y de una sincera humildad, agradeció y reconoció a sus 6 predecesores centrándose en las cualidades humanas de ellos, invocando sus almas a que lo acompañaran en el camino que desde ese día desde el III sillón continuaría a favor de la medicina y sobre todo por mejorar la calidad de vida de sus semejantes y mientras desarrollaba su discurso, una palabra, una frase se hacía recurrente: el amor al prójimo, el amor incondicional, la entrega y el servicio a los demás más allá de la retribución pecuniaria, quizás pueda entenderse mejor esto cuando se lee una reciente entrevista llevada a cabo en el programa de radio Planeta Vital (http://tuplanetavital.org/actualidad-planetaria/el-doctor-marco-sorgi-todos-a-una-sola-voz-para-la-paz/): “el trabajo del doctor Sorgi va dirigido a promover la paz, primero la individual, la paz interior, nos habla de encontrar respuestas a partir de un profundo dolor, él nos asegura que el principal motor de un cambio y de un aprendizaje espiritual es haber pasado por una situación extrema…,Al preguntarle al Doctor Marco Sorgi cómo poder ayudar a quien está en medio de esa profunda crisis, de inmediato responde: “no le digas nada, solo tómale de la mano, mírale los ojos, abrázalo, hazle sentir que estás allí a su lado, eso es lo más importante. Cuando las personas están en un trauma muy fuerte, entran en shock, casi que es una especie de anestesia emocional, pero luego que pasa ese momento es cuando viene un dolor profundo, muchas veces inmanejable, allí hay que apoyar para que la persona pueda aprender a sobrellevar ese dolor y aprovechar la crisis como una ocasión de aprendizaje”. Es que de sus poros, de su alma, brota humanidad y yo fui bendecido por haber vivido esta experiencia a pocos días de celebrarse el 07 de abril el día mundial de la salud y que este año está dedicado a crear conciencia a través de su mensaje: “Salud para todos, debemos garantizar que todas las personas, en cualquier lugar, puedan tener acceso a servicios de salud esenciales y de calidad sin tener que pasar apuros económicos”.

Pero el ciclo lunar continuó su camino y es así que llegamos al 17 de abril, cuando fuimos invitados por la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL), a través del Instituto Pedagógico “Rafael Alberto Escobar Lara” en la ciudad de Maracay, estado Aragua a dictar una charla motivacional para los alumnos de la recién creada Escuela de Lenguas Extranjeras, para formar los maestros no solo en el idioma inglés, sino también en francés, portugués e italiano. Un hecho trascendental que aspira llenar el vacío histórico de profesores de italiano en las escuelas venezolanas.

En la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL)

Esta iniciativa es tan importante que el mismo embajador de Italia, el doctor Silvio Mignano se hizo presente a través de un video de salutación para las autoridades académicas y el alumnado en general. Una atención que fue realmente valorada, ahuyentado los temores de sentirse solos y aislados, y que más bien llenó de esperanza y confianza para el camino recién emprendido, así como también nos lo enuncia el poeta-peregrino en la Divina Comedia, resaltando la importancia de sus guías, empezando por supuesto con el gran Virgilio.

Tenemos que remontarnos un poco en el tiempo para destacar y conectar otro ejemplo de sabiduría, amor y virtud de la península itálica, ya que esta iniciativa que se concreta finalmente con el acto del 17 de abril, tuvo su génesis en el primer tercio de la segunda década del 2000, de la mano de la Cav. Margherita Cavani, fundadora del Comité de la Sociedad Dante Alighieri en Venezuela, convocada en su momento por la doctora Rosa López de D’Amico para elaborar el pensum de la cátedra de italiano de la UPEL, y que en mi calidad de presidente del Comité, tuve el honor de rubricar, y que finalmente este año 2018 de la mano de la sucesora de la doctora López, la profesora Joyce Muñoz y acompañada del entusiasmo y motivación del coordinador del departamento de italiano de la Escuela de lenguas extranjeras el profesor Luis Castillo, llega a buen puerto.

Caminos que se entrecruzan nuevamente ya que la doctora Rosa López junto a su esposo el profesor Ciro D’Amico, fueron grandes colaboradores durante la presidencia del inolvidable Antonio Rasetta al frente de la Federación Deportiva de Clubes Italo Venezolanos-FEDECIV de la cual en esos tiempos era secretario general. Asimismo con la profesora Joyce Muñoz coincidimos en el grupo de trabajo que desarrolló las cátedras de lenguas modernas en el año de 1996 en la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad Bicentenaria de Aragua.

Condecorada por el gobierno italiano bajo la presidencia del doctor Carlo Azeglio Ciampi, como Cavaliere de la república en su III clase: Ordine della stella della solidarietà italiana (26 de julio del 2004) y merecedora del benemérito reconocimiento Medaglia d’oro de la Sociedad Dante Alighieri de Roma, conferida por el presidente de la Sede Central de entonces, el embajador Bruno Bottai (07 de marzo del 2008), la profesora Cavani es una extraordinaria mujer que ha dedicado su vida a la promoción de la italianidad en Venezuela, pero sobre todo se ha avocado a formar dignos ciudadanos inculcando valores y normas de convivencia para construir una mejor sociedad en tantos y tantos alumnos que por sus manos han pasado. Ella dirige y forma parte desde hace 24 años de la coordinación del departamento de italiano del Colegio Juan XXIII, único en el estado Aragua que desde el año de 1963 imparte la lengua y la cultura italiana a los más de 700 niños y jóvenes “itálicos” que hoy cursan desde el maternal hasta el quinto año de bachillerato.

Tenemos que resaltar también lo ya reseñado en un precedente artículo sobre el acto que el jueves 26 de abril up, en el marco de las celebraciones de la semana dedicada al día del libro y del idioma (23/04) se llevó a cabo en la Casa de Italia de Maracay, donde se develó el letrero con el epónimo de Cav. Margherita Cavani con el cual se bautizó uno de los recintos culturales más emblemáticos de la institución; con esta son ya cinco las bibliotecas en la ciudad de Maracay que llevan los nombres de ciudadanos oriundos y/o de origen italiano: Pedro Gallo (Facultad de Veterinaria de la Universidad Central de Venezuela), Celestino Bonfanti (Facultad de Agronomía de la Universidad Central de Venezuela), Agustín Codazzi (biblioteca pública de la Ciudad Jardín) y Raiza Ranauro (departamento de biología de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, en el Instituto Pedagógico “Rafael Alberto Escobar Lara” )

https://voce.com.ve/2018/04/30/315259/las-mujeres-de-la-casa-de-italia-de-maracay-son-como-las-canta-zucchero/

Regresando a los actos de la UPEL, y dentro del marco de la semana del libro, fuimos invitados también a dar una charla sobre la vida y obra de Dante Alighieri, y en esos espacios nos conseguimos con el ingeniero Antero Burgos, que a pesar de ser profesor jubilado sigue asistiendo regularmente y atendiendo el departamento de biología de este recinto universitario, demostrando que la docencia es una verdadera vocación, es una eterna pasión. Es así que conversando con él por los pasillos de la escuela, nos conectamos enseguida, ya que soy ecólogo de profesión formado en la Universidad Central de Venezuela, y entre muchas cosas que nos dijimos, recordamos como también en abril, para ser específicos el domingo 22, se celebró el día mundial de la tierra y que este año está dedicado a reflexionar sobre el impacto de los plásticos en nuestro entorno y en nuestras vidas, y la importancia de recapacitar sobre la tragedia que hoy se vive en los océanos por la acumulación de estos residuos que son derivados del petróleo.

En determinado momento en silencio, divagué sobre mi relación entre mi profesión y mi pasión por Dante y es así que recordé que San Francisco de Asís, fue nombrado también como el patrono de los animales y los ecologistas por el Papa Juan Pablo II en 1980. El mismo santo en el que Dante reconocía las virtudes necesarias para obtener respuestas para los problemas que en su tiempo lo amargaban.

Sorprendentemente para mí, el actual Papa, Jorge Mario Bergoglio cuando fue electo, el 13 de marzo del 2013, como el nuevo Vicario de Cristo en la Madre Tierra, asumió el nombre de Francisco precisamente en honor a San Francisco de Asís. Este Papa revolucionario que no solo ha reivindicado el mensaje del Santo sino que el cántico del hermano sol, como se conoce también la loa de San Francisco, inspiró al Papa Bergoglio para redactar su encíclica Laudato Sì, sobre el cuidado de la casa común, también conocida como la “encíclica ecológica”. Concluí así que esa trilogía: San Francisco, Dante Alighieri y el Papa Francisco para mí no era nada casual, al punto que quien representa el poder de la iglesia cristiana actualmente ha invocado a los fieles y también a los no fieles a leer al Sommo Poeta, bautizándolo incluso como el Profeta de la Esperanza.

Regresé de mis cavilaciones para retomar la interesante conversa que pasaba de la descripción botánica de los árboles que circundaban los edificios de biología y como el profesor Burgos por estos se preocupaba, hasta temas de cierta profundidad filosófica analizando la actual realidad académica del país tanto desde el punto de vista estudiantil (deserción), como profesoral (dignificación salarial y oportunidades de mejoramiento académico) incluso no pudimos evitar evidenciar una gran preocupación por la carencia de los recursos mínimos necesarios para garantizar el funcionamiento y mantenimiento de las instalaciones. Seguramente quienes hoy siguen al frente de estas realidades son verdaderos luchadores, protagonistas de la historia y que le hacen honor al mensaje de Dante: Sapienza, amore e virtute.

Mientras el profesor Burgos, el profesor Castillo y mi persona seguíamos caminando por los espacios de la escuela de biología hasta llegar a los extraordinarios laboratorios de dicho centro de estudios observando maravillados los equipos allí encontrados, adquiridos hace ya años, surgió espontáneamente un nombre, el del doctor Bruno Mazzani Paglia (http://rostrosdelaciencia.fundacite-aragua.gob.ve/Bio_Bruno_Mazzani_Paglia.html).

El profesor Burgos con admiración y emoción recodaba que había sido alumno del doctor Mazzani, destacando las extraordinarias cualidades de su profesor. Inmediatamente reafirmé esa percepción ya que para mí el doctor Mazzani, es uno de los mejores ejemplos de sabiduría, amor y virtud, y que tuve la suerte de conocer ya que por muchos años fue docente y asesor del Comité Dante de Venezuela. Sería muy largo poder hablar aquí de la grandeza humana, científica, cultural de este hombre que trabajó incluso con el naturalista suizo Henry Pittier, el mismo que fue honrado en Venezuela en 1953 cuando al primer parque nacional decretado en el país en 1937 lo rebautizaron con su nombre. Baste decir que al doctor Mazzani le fueron otorgados innumerables reconocimientos tanto del gobierno italiano como del venezolano así como de la OEA (Organización de los Estados Americanos) y de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la Agricultura).

Bruno y Celestino Bonfanti (1960)

Mientras escuchaba al profesor Burgos hablar del doctor Bruno Mazzani, mi mente y mi alma tuvieron una regresión, al trasladarme a esos primeros años del Comité de la Dante en Venezuela. En ese momento recordé las anécdotas que me contaba como por ejemplo la relación familiar y profesional que sostuvo con otro gran científico italiano que hizo de Venezuela su patria: Leon Croziat fundador del Jardín Xerófito de Coro y que me permitió dictar una conferencia en la Universidad Bicentenaria de Aragua sobre ese ejemplo de la versatilidad del genio italiano que fue el oriundo de la ciudad de Turín, el doctor Croizat (II Semana de la lengua italiana en el mundo, 16 de octubre del 2002).

(https://www.researchgate.net/profile/Angel_Viloria/publication/309571436_Un_ensayo_sobre_las_ideas_biogeograficas_de_Leon_Croizat/links/5817f4cf08aeb720f689b6b9/Un-ensayo-sobre-las-ideas-biogeograficas-de-Leon-Croizat.pdf).

Bruno Mazzani Paglia, persona francamente humilde pero de una gran sabiduría que iluminaba a aquellos que tuvimos la dicha y la fortuna de conocerlo, y que veía en la Divina Comedia una lectura indispensable y necesaria para reflexionar y tratar de entender nuestro tiempo. Un Ser Humano con letras mayúsculas, inspirador y cuya nobleza deja un legado que sigue trascendiendo y que a través de los escritos de Dante nos conecta.

Dante Universal, Dante presente con su Poema Sacro escrito en ese tiempo que nosotros hoy llamamos antiguo pero que no deja de sorprendernos el alcance que puede tener, superando barreras creencias e ideologías, al igual que sucedía en su tiempo cuando trataban de encajonarlo en una corriente partidista, y que hoy en día sigue siendo el centro de un acalorado debate ya que a Dante se le ha catalogado como güelfo, güelfo blanco, güelfo negro, un güelfo con ideas gibelinas e incluso como un gibelino fugitivo como el mismo escritor italiano Ugo Foscolo lo denominó en su libro los sepulcros (1807).

Lo que sí es cierto es que para Dante, el bien común y la justicia, estaban por encima de los intereses de parte, independientemente de la facción política a la cual un ciudadano estaba adherido o tendencia que seguía. Era el amor por su Florencia, el amor por su tierra natal lo que lo convocaba a condenar firmemente a quienes abusando de su poder político temporal subyugaban a su pueblo, conduciéndolo a la miseria y al desespero. Así que no es de extrañar que desde los vértices de una misma gobernación que, además es dirigida por un descendiente de italianos, se haya apoyado la exposición que sobre Dante y Su Divina Comedia se inauguró el pasado 27 de abril en el Museo de la Cultura de Valencia por parte de los alumnos de la Academia de Arte Giovanni Battista Scalabrini de la capital carabobeña que con tanta pasión dirige el maestro Francesco Santoro. Un evento al cual fuimos invitados y que participamos activamente y nuevamente gracias a la solidaridad de los amigos que me acompañaron: Pier Luigi Michelangelo y Antonio Rasetta, fue posible llegar hasta allá y antes de llegar al Museo pasamos buscando a la amiga, miembro del COM.IT.ES. y reciente candidata para optar al cargo de diputada en el parlamento italiano de las pasadas elecciones realizadas en Italia, abogado Antonella Pinto.

En nuestras palabras inaugurales destacamos la importancia de haber logrado interesar no solo a los talentos que participaron en la muestra sino también al público asistente en uno de los aspectos más importantes de nuestra identidad cultural rindiéndole honor así al concepto de itálicos que representamos. Emocionante fue oír como los artistas participantes de la muestra recitaron a memoria los tercetos del V canto del Infierno de Dante, dedicado a uno de los cuentos de amor más trágicos y hermosos de la historia coronando así un mes dedicado a la Sapienza, amore e virtute, tres valores indispensables para elevarnos como sociedad, ¡como seres humanos de verdad! Conectándonos así nuevamente con nuestra espiritualidad, con nuestra naturaleza, tal y como lo canto hace 8 siglos el santo de la humildad:

Altísimo y omnipotente buen Señor,
tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor y toda bendición.

A ti solo, Altísimo, te convienen
y ningún hombre es digno de nombrarte.

Alabado seas, mi Señor, en todas tus criaturas,
especialmente en el hermano sol,
por quien nos das el día y nos iluminas.

Y es bello y radiante con gran esplendor,
de ti, Altísimo, lleva significación.

Alabado seas, mi Señor, por la hermana luna y las estrellas,
en el cielo las formaste claras y preciosas y bellas.

Alabado seas, mi Señor, por el hermano viento
y por el aire y la nube y el cielo sereno y todo tiempo,
por todos ellos a tus criaturas das sustento.

Alabado seas, mi Señor por la hermana Agua,
la cual es muy humilde, preciosa y casta.

Alabado seas, mi Señor, por el hermano fuego,
por el cual iluminas la noche,
y es bello y alegre y vigoroso y fuerte.

Alabado seas, mi Señor, por la hermana nuestra madre tierra,
la cual nos sostiene y gobierna
y produce diversos frutos con coloridas flores y hierbas.

Alabado seas, mi Señor, por aquellos que perdonan por tu amor,
y sufren enfermedad y tribulación;
bienaventurados los que las sufran en paz,
porque de ti, Altísimo, coronados serán.

Alabado seas, mi Señor, por nuestra hermana muerte corporal,
de la cual ningún hombre viviente puede escapar.
Ay de aquellos que mueran en pecado mortal.
Bienaventurados a los que encontrará en tu santísima voluntad
porque la muerte segunda no les hará mal.

Alaben y bendigan a mi Señor
y denle gracias y sírvanle con gran humildad…

Mariano Palazzo

@marianopalazzo

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