“La Manada” anda suelta

La "manada"

A poco de cumplirse dos años de aquel día 07 de julio, cuando ANTONIO MANUEL GUERRERO ESCUDERO, JESUS ESCUDERO DOMINGUEZ, JOSE ANGEL PRENDA MARTÍNEZ, ALFONSO JESÚS CABEZUELO ENTRENA y ÁNGEL BOZA FLORIDO, en plenas celebraciones de los “Sanfermines” de Pamplona, coronaron con éxito un plan que habían formulado con bastante anticipación.

Desde ese día la historia por la lucha en contra de los abusos por la igualdad de género en España y buena parte del mundo no sería la misma. Retumbará a partir de entonces en los anales de la historia social, política y jurídica el nombre de “LA MANADA”.

Pero ¿Cuál es el escándalo? ¿Por qué se hizo tan resonante este caso? ¿Hasta dónde puede trascender su influencia en la población? Es sencillo de entender pero repugnante de asimilar. Es la prueba fehaciente de que existe resistencia a un cambio sociocultural referido a la igualdad (o desigualdad) de género y que se niega a suceder en la sociedad española.

Esta es una realidad pétrea que persiste en esta época por la que transita la humanidad, y que tiene otros ejemplos: la legislación ibérica patentiza que las mujeres devenguen salarios inferiores a los hombres, así se trate de la misma labor, tanto por complejidad como por horas de dedicación.

O también lo es el caso que con la última transición entre el ejecutivo español de Mariano Rajoy y Pedro Sánchez. Este último resonó por conformar su gabinete mayoritariamente femenino (algo nunca visto en la historia democrática reciente de este país) y además reactivó el Ministerio de Igualdad de Género que su antecesor había cesanteado.

Y si queremos otro ejemplo más de esta lamentable situación, tenemos el tratamiento judicial reciente que se le ha dado al caso de “LA MANADA” que nos ocupa. Sigamos.

Esa madrugada los cinco personajes antes identificados (de ellos dos funcionarios de seguridad de Estado), se aprovecharon de una adolescente de 18 años y de las liberalidades y ligerezas que pululan en la juventud de estos lados del mundo y que, a una sociedad como la venezolana puede costar de entender. Son aspectos socio culturales que caracterizan a cada País y que tienen claros puntos de diferenciación (educación, servicios, seguridad personal, seguridad de bienes, etc.)

En un país como España (y una vez Venezuela lo fue) cualquier joven (incluso sin que alcance la mayoría de edad) se permite -con plena seguridad y tranquilidad- viajar lejos de su lugar de residencia hasta otro destino nunca visitado, con la sola intención de vivir nuevas experiencias. Así es el caso que nos ocupa, cuando la víctima se trasladó hasta Pamplona para disfrutar de las fiestas en honor a San Fermín y a presenciar los mundialmente conocidos “encierros”, y sin muchos temores establezca nuevos contactos con personas nunca antes vistas, ya que ello (en esencia) no representa ningún riesgo.

Puesto lo anterior, nos ubicamos nuevamente en esa madrugada en una plaza conocida de Pamplona donde la víctima hizo contacto personal con uno de los integrantes del clan. Intercambiaron números de celular, compartieron bebidas y poco después se sumó un segundo personaje. Al rato ella quedó sola a cuenta de que sus nuevos “conocidos” irían a un bar cercano por algo de comer y beber. Se intercambiaron llamadas y pasada una media hora no regresaron los dos nuevos conocidos, sino que ahora se sumaron cinco a la jerga. Siguió el compartir entre todos y comenzaron las insinuaciones para cambiar de locación, y así sucedió. Hasta aquí todo aparentaba normalidad.

El caminar por las calles llevó al grupo a las cercanías de un hotel, donde uno de los miembros del grupo trató de convencer al portero de algo desconocido por la chica. Siguieron la caminata y llegaron a un edificio cuyo acceso era libre y el cual conducía hasta un supuesto apartamento que –según uno de los acusados- tenía alquilado para pasar las fiestas del referido Santo Patrono.

Lo cierto es que el pasillo de la entrada del edificio en cuestión, condujo a la víctima (quien estaba bajo los efectos del alcohol) entre abrazos, agarrones e intenciones de besos no tolerados ni deseados, hasta un espacio precedido por laberínticos pasillos y escaleras, donde pasó a ser el objeto de un capricho o un reto que colectivamente se habían planteado los acusados.

En escasos 3 metros cuadrados el quinteto de hombres cumplieron sus sueños, y transformaron en pesadilla el resto de los días por venir para la víctima. Luego de que cada uno abusó sexualmente de ella en repetidas oportunidades, la despojaron de su teléfono celular, dejándola sola e incomunicada en la estrecha y nada improvisada escena.

Como pudo la víctima se trasladó hasta una plaza cercana. Traumada por lo sucedido en medio de llantos incontenibles y, ya con el amanecer, una pareja se percató su estado de conmoción y la auxilió llamando a las autoridades de policía y paramédicos.

La paráfrasis anterior no es una exageración. Es el resumen de “LOS HECHOS COMPROBADOS” en el cuerpo de una extensísima sentencia que se produjo en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Navarra, el pasado 20 de marzo de 2018, con la anuencia de sus tres magistrados: JOSÉ FRANCISCO COBO SÁENZ (Ponente), RICARDO JAVIER GONZÁLEZ GONZÁLEZ y RAQUEL FERNANDINO NOSTI.

De las pruebas recogidas y analizadas en la sentencia se destacan las siguientes:

El testimonio de la víctima del cual se destaca el hecho de que nunca le fue sugerido participar en el desenlace de los hechos ni lo hizo voluntariamente;

El testimonio de los acusados, quienes no reniegan lo sucedido y su coartada se ahínca en la supuesta aprobación por parte de la víctima para participar en la fiesta colectiva. Incluso afirman sin titubeos que hurtaron el equipo móvil de la víctima para dejarla incomunicada;

Las experticias hechas a los equipos celulares de los acusados, de donde los expertos analizan conversaciones de un chat de “Whatsapp” donde “La Manada” (un grupo de chats con ese apodo) tenía meses planificando los hechos pero que no habían coincidido en lugar, modo, tiempo y víctima ideal;

De esas mismas experticias, de donde se desgravan y analizan videos hechos por los mismos acusados durante la comisión de los delitos. Cual trofeo o premio hicieron grabaciones para seguramente compartirla entre amigos, colgarla en redes sociales e incluso venderla a páginas especializadas (ilegales por demás) en subir pornografía a la internet. De esos mismos videos, los expertos hacen narración precisa y pormenorizada sobre los hechos filmados, entre los que destaca que la víctima -encontrándose arrinconada y en una posición de irrefutable inferioridad numérica y física- poco pudo hacer para evitar que abusaran brutalmente de ella.

Fueron inútiles los esfuerzos para evitar que la desnudaran, tocaran y violentaran por donde mejor les provocó, además sin ningún tipo de protección para evitar un posible embarazo o transmisión de enfermedades venéreas.

El testimonio del portero de aquél hotel de paso, a quien uno de los miembros del grupo se acercó para conversar y pedirle una habitación para “follarse” a la chica que venía a unos cuantos metros en caminata con el resto del grupo. Éste, luego de entender las intenciones, se negó rotundamente a dar la habitación a su interlocutor;

El testimonio de la pareja que auxilió a la víctima, de los policías y de los médicos que le atendieron en pronto socorro, así como las experticias psicológicas hechas durante la investigación, que en suma demuestran el estado de conmoción y shock en que se encontraba y los traumas posteriormente generados como consecuencia de los hechos;

No se pude dejar de comentar los resultados del reconocimiento médico de la víctima apenas fue atendida en el centro asistencial, de cuyos informes se desprende la existencia de las típicas lesiones en las áreas del cuerpo afectadas por las agresiones.

Con este cúmulo de pruebas pareciera que el destino de “La Manada” estuviera claramente dibujado. Así le pareció al Juzgado de Primera Instancia que los condenó por los delitos de Agresión Sexual (nuestro equivalente a la violación) y Hurto, pero que luego del proceso de apelación fue cambiada la calificación por Abuso Sexual y Hurto, lo cual genera cambios en la penalidad aplicada de 18 a 9 años de prisión.

Los fundamentos de derecho en la sentencia y las argumentaciones, se han centrado en aseverar que no se han probado los “golpes, empujones o desgarros” que a juicio del tribunal requiere la violencia física que se presupone en casos de violación.

Leer ese documento es una bofetada a una sociedad que reclama equilibrio e igualdad. Pero leer el “voto particular” (voto salvado) firmado por el magistrado RICARDO JAVIER GONZÁLEZ GONZÁLEZ es la negación absoluta al hecho violento como tal, ya que es su criterio que el único delito condenable es el hurto.

Es un fallo que merece el total desprecio y desmérito del mundo jurídico contemporáneo. En su extenso se aprecia maremágnum de contradicciones donde da por probado que “…en los dos últimos vídeos, a partir de los cuales se interrumpió abruptamente en la grabación, la denunciante está agazapada, acorralada contra la pared por dos de los procesados y gritando; es las imágenes evidencian que la denunciante estaba atemorizada y sometida de esta forma a la voluntad de los procesados…”, pero que luego termina estableciendo que no existen elementos de prueba que permitan concluir en que existió una evidente violación sexual.

Esta sentencia es un vestigio de una legislación anacrónica que debe cambiar y de una hermenéutica jurídica acartonada, vedada de lógica y castrada de sensibilidad social que merece una transformación integral. Si quieren una muestra de lo que se puede hacer, con sus imperfecciones, les ofrezco a los excelentísimos diputados españoles la venezolana Ley sobre el Derecho de la Mujer a una Vida Libre de Violencia.

Para esta fecha los integrantes de “La Manada” se encuentran en libertad condicional que se concede gracias a esa rebaja de pena tan sustanciosa. Para esta fecha nada se sabe de la víctima. Las principales avenidas de Madrid, de las capitales de las Comunidades Autónomas y demás ciudades de importancia vuelven a llenarse de manifestantes, de sus pancartas, afiches y gritos que claman por un cambio.

Para esta fecha se conocen de otras “Manadas”, de ellas las más recientes en Barcelona (Cataluña) y Tenerife (Canarias) con sus partícipes en libertad. Pero no solo en España, también se saben de “Manadas” en México y Perú.

Es la oportunidad para que la jurisprudencia del Tribunal Supremo de España de muestras de querer cambiar. No tardará en llegarle este caso por vía de recursos de casación. Es ahora cuando el nuevo ejecutivo español debe llevar su emblemático gesto feminista a hechos concretos.

Entre tanto “Las Manadas” andan sueltas.

Maurizio Cirrottola Russo

Abogado

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