Raccontami también fue parte del Giro en Caracas

Con trajes regionales, bailes típicos donde no pudo falta la tarantela y música de los clásicos inolvidables de San Remo, el Giro d´Italia en Caracas sigue desertando nostalgias y estimulando el emprendimiento de los italianos en Venezuela
Con trajes regionales, bailes típicos donde no pudo falta la tarantela y música de los clásicos inolvidables de San Remo, el Giro d´Italia en Caracas sigue despertando nostalgias y estimulando el emprendimiento de los italianos en Venezuela

CARACAS – En el marco de las actividades del Giro d´Italia en Caracas, la residencia del Embajador Silvio Mignano, abrió sus puertas para presentar “Raccontami”, un talk show conducido por Caterina Valentino, quien realizó una serie de entrevistas a importantes empresarios italo – venezolanos, que a través de su trabajo y constancia, han dejando un valioso legado en Venezuela.

El primero de ellos fue Aldo Tarantini, dueño de la pastelería Las Nieves, negocio familiar que lleva 64 años operando y que maneja Don Tarantini desde hace 47 años. Afirmó que el éxito está en trabajar y trabajar y estar siempre encima porque “el ojo del amo que engorda el ganado”.

“Este país me ha dado todo, yo le he dado todo. He trabajado y llevo 59 años aquí (…) honestamente es un país maravilloso. Hemos puesto nuestra voluntad, el amor, el trabajo y hemos progresado. Yo me debo a Venezuela”.

Comentó que cuando le preguntan por qué no se va de Venezuela, contesta que no se quiere y que no se puede ir porque “cuando uno se va a otro lugar es un extranjero, a esta altura cómo hace uno para empezar la vida en otro país cuando lo tenemos todo aquí”.

El Embajador Mignano agregó que lo expresado por Tarantini es también el sentimiento de muchos “me han dado mucho y yo he dado mucho”, creo que ese es el secreto fundamental de la comunidad italiana en Venezuela, y de los venezolanos hacia los italianos, hay que reconocer ambas generosidades. El inmigrante italiano se siente totalmente venezolano y totalmente italiano, dos identidades que no se pueden dividir, eso es fantástico.

Por su parte Caterina Valentino, también descendiente de italiano, contó que sus padres llegaron a Venezuela el 23 de enero de 1958 y no podían bajar del barco porque estaba cayendo la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Dijo que su papá era boxeador muy ordinario, mientras que su mamá era una mujer muy refinada que lo dejó todo para irse con él.

Relató que su papá comía a veces solo pan y agua en la calle, y que con esfuerzo levantaron a los hijos que han llegado a ser lo que hoy son.

Esfuerzo y constancia: las claves

Luego intervino Alicia Sindoni, sobrina de Filipo Sindoni fundador de la empresa del mismo nombre que lleva 65 años operando en el estado Aragua.

Comentó que luego del secuestro y posterior asesinato de su tío, la familia siguió apostando por la empresa y hoy además de la pasta son los fabricantes de Nucita y Pirulin, tienen un hotel y varios desarrollos inmobiliarios en el país porque siguen creyendo e invirtiendo en Venezuela.

También estuvo entre los entrevistados el odontólogo Raúl Seijas, quien aunque es venezolano de origen, lleva casado años con una italiana y ha adquirido la cultura y costumbres de vivir en una familia llena de tradiciones y destacó lo maravilloso de pasar por la experiencia de estar casado con una abruzzesa.

Otro de los inspiradores testimonio fue el de Betty Amadio, de embutidos Amadio en Valencia, quien relató dos fuertes episodio de su vida, el primero en el que estuvo secuestrada por 40 días y el segundo, fue 9 años después cuando secuestraron a su madre y tía y que finalmente fueron rescatadas por la policía.

Relató que a pesar de todo lo experimentado (incluso un saqueo y casi la destrucción de la fábrica) escribió un libro sobre su vida y sigue apostando por Venezuela. Destacó el gran valor de los italianos de segunda generación quienes sigue aquí “echándole pichón” a este país. Recordó que siempre las personas son más fuertes que lo que les acontece, por eso crítica a quienes con pesimismo dicen que están sobreviviendo, cuando están sanos y siguen vivos.

La jornada intercalada con cantos y bailes, dio paso a un colorido y alegre escenario donde el grupo Arlecchino realizó algunas danzas tradicionales de Italia, entre ellas la popular tarantela que puso a bailar a los invitados.

En la velada no pudo falta la música de San Remo y las románticas canciones que evocan recuerdos y nostalgias, organizadas por el equipo de Andy Perillo y su colaboradores y cantantes, quienes cerraron las presentaciones con “O Sole mío”, interpretada majestuosamente por un trío de tenores.

La noche presentó además a jóvenes con hermosos trajes típico de las diversas regiones de Italia.

Letizia Buttarello