La Diáspora Venezolana por Eddo Polesel

Ex presidente de Fedecámaras y ex presidente del Consejo de la Economía Nacional, Eddo Polesel ha sido siempre un acucioso observador de la realidad económica y social venezolana. Es columnista de muchas publicaciones nacionales e internacionales

La -diáspora- se refiere- al hecho histórico, causado de la división del reino de Salomón (965-928) ac., a la dispersión del pueblo de Israel en el mundo. En la modernidad -en Venezuela- se han formado dos reinados uno, como lo define la oposición qué es la que nos mal gobierna y el otro que debería ser de la oposición el cual, por no ejercerla plenamente, se ha convertido en colaboracionista del gobierno que adversa. Esta situación de contraposiciones antagonistas se ha convertido en la actualidad en la tragedia que es la que estamos viviendo porque ambos no colaboran entre sí y porque los dos modelos, por su idealización política, no son compatibles.

Así que, tanto el uno como el otro, se han venido convirtiendo  en cómplices del aborto al cual hemos llegado porque está demostrado que el que nos gobierna -si por gobierno se entiendo un tipo de gobernanza que beneficie al colectivo nacional -en nuestro caso las evidencias demuestran todo lo contrario y el otro porque pretende vencer a su rival, no tanto para solucionar los problemas, sino como la forma más expedita para llegar a ocupar el poder. Esta forma totalmente contrapuesta ha dado como resultante una gobernabilidad negativa, por las fuerzas en campo que se ha venido neutralizando, llevando a la comunidad nacional a estar sufriendo las calamidades que esta situación ha generado cosa que -por lo visto- no parece preocupar a los políticos, uno porque busca mantenerse por todos los medios en el poder y los otros por tratar de conquistarlo, en el medio se encuentra la población en general que sufre las consecuencias de destructiva confrontación.

Evitar estas trágicas consecuencias dependerá si las organizaciones sociales de mayor peso no partidistas que actúan en la oposición, lograran encauzar sus esfuerzos en una dirección que conduzca a soluciones posibles de la crisis y no se desgaste en reclamos que al final no conduce a nada, exigiendo, a las fuerza políticas, tanto del gobierno como de la oposición -aún bajo las actuales circunstancias- que ha llegado el momento de evitar el choque y exigirles a ambos la realización de un dialogo constructivo. Esta es una situación que debe encontrar una salida, lo más pronto posible, porque la resistencia y paciencia que ha mantenido la ciudadanía puede venir fallando por cansancio, irritación o desesperanza y desembocar en una explosión cuyo costo social y económico es incalculable en termino de vidas humanas y de activos de la nación de dimensiones muy difíciles de predeterminar pero, seguramente, de una gravedad extrema y que hay que tratar de evitar, con un esfuerzo colectivo, que debe estar dirigido no a destruir sino buscar una solución que apacigüé a la población afectada por una crisis que no tiene sentido.

Este es un planteamiento que debe hacerse con carácter nacional  exigiendo de las autoridades que le compete (aun cuando han demostrado que no lo son) la toma de las decisiones pertinentes y hacerlo antes que sea demasiado tarde. De no hacerlo se harán responsables de una situación extremadamente conflictivas cuyas consecuencia (la diáspora ya ha iniciado) y costos son difíciles de predecir.

Eddo Polesel