Ensamble Gurrufio celebra en Caracas 35 años de música venezolana

Ensamble Gurrufio

CARACAS.- Hijo del contraste que asume, bajo el cristal de lo cotidiano, sonoridades e identidades diversas, el lenguaje musical de las ciudades parece nutrirse de la voz cosmogónica y agraria de lo rural, que adquiere nuevos  rostros y expresiones en las incesantes interacciones que las dinamizan.

Urbana y plural, la trayectoria de Ensamble Gurrufío traza un atemporal mapa demarcado por la búsqueda de otras sonoridades y el registro de regiones culturales reconocidas a punta de fraseos abiertos, reinterpretaciones y diversidad.

Así, nuestros géneros más conocidos como el joropo, el vals, el merengue o la danza, se han redefinido en la territorialidad abierta de sus ejecuciones versátiles y libres que reflejan, a otra velocidad y otro color, los sonidos y matices de una tradición.

Maestros del cuatro, el contrabajo, la flauta y las maracas, sus integrantes: Cheo Hurtado, David Peña, Luis Julio Toro y Juan Ernesto Laya, se reúnen el próximo 30 de junio para celebrar más de tres décadas de un itinerario lleno de grandes momentos y logros, con un espectáculo antológico que llenará de buena música y gratos momentos la sala de conciertos del Centro Cultural BOD: 35 años de música venezolana: El Reencuentro.

Tradición y Modernidad

Largo  ha sido el camino que, ha transitado esta agrupación que gestada en el citadino ambiente caraqueño, se fue transformando en plural y colectivo cimiento del patrimonio sonoro de Venezuela.

En este tiempo, el talento y talante de sus integrantes ha trascendido las fronteras de lo local, llevando esta propuesta instrumental a los más diversos lugares del mundo.

Y es que presentaciones en casi ochenta países han convertido a esta agrupación en referencia mundial del altísimo nivel de nuestra música tradicional. Sus producciones discográficas, todas ganadoras de discos de Oro y Platino, y sus espectáculos, dejan entrever una direccionalidad que tiende a universalizar el sentido polirrítmico e integrador de Venezuela.

También ha sido notable el esfuerzo de conformar la Camerata Criolla, orquesta de cámara que une a algunos de los mejores músicos de formación académica del país con otros de arraigo popular, para explorar y explotar, en formato sinfónico, los elementos universales de nuestros géneros musicales a través de la ejecución de composiciones de autores contemporáneos.

“Desde su debut en el año 2002, ha servido de plataforma para difundir nuestra música en otro formato y estimular la creación. Obras como El reto: la leyenda de Florentino y el Diablo o Tío Tigre y Tío Conejo: La piedra del zamuro han representado una exitosa muestra de esta iniciativa.

En este 2019, el relato de la búsqueda de este flexible ensamble proyecta renovadas vías en la  celebración de sus treinta y cinco años, proyecto que comenzó en agosto de 2018 con el reencuentro de sus integrantes originales en Francia y España.

Conciertos en el exterior y en otras ciudades del país, conjugando conciertos y el taller “Aprende y toca con Ensamble Gurrufío”, son algunas de las actividades que anuncia para los próximos meses.

Los amantes de la música venezolana están invitados a esta festiva celebración aniversario en el Centro Cultural BOD.

Las entradas están disponibles en las taquillas Centro Cultural BOD, en La Castellana, abierta de lunes a domingo de 10:00 a.m. a 5:00 p.m. También pueden adquirirse a través de las taquillas externas y plataforma web de ticketmundo.com.  Yubirí Arraiz Pinto

Una trayectoria De Raíz

1984 marca la época en que, al pulso multiarmónico de la música, entre tertulias de amigos y febriles toques, comienza a escribirse la historia de este grupo

En ese entorno, fue adquiriendo cuerpo la idea de experimentar con otra propuesta estética y escénica. Esta inquietud abrió paso a un nuevo estilo instrumental venezolano: aquel que tiene como elemento fundamental lo espontáneo y lo inesperado; que da cabida a la improvisación y al  virtuosismo de cada uno de sus integrantes, proponiendo ejecuciones únicas e irrepetibles.

Fueron días en los que Cristóbal Soto, Luis Julio Toro, Asdrúbal “Cheo” Hurtado, Rayman Seijas, Alejandro Rodríguez y Aquiles Báez tomaron sus instrumentos y sus ganas para buscar el camino profesional con el encanto y encantamiento de quienes desean representar, a través de la música, las diversas formas de ser, hacer y sentir lo venezolano, interpretando y reinterpretando obras tradicionales y otras surgidas de la contemporaneidad.

Así nace Gurrufío Chamber Ensemble, rimbombante nombre con el que, jocosamente, Soto,  Toro y Hurtado bautizan su naciente proyecto musical, al que pronto se integra Jesús González en el contrabajo, quien permanece poco tiempo en el grupo.  Breve es también el lapso que tarda e consolidarse entre las cada vez más amplias audiencias la denominación que hoy se ha convertido en símbolo de calidad e innovación: Ensamble Gurrufío.

Sin embargo, la original labor de este grupo no puede desligarse de otras búsquedas, de parecido tenor que a lo largo del siglo XX, marcaron huellas imborrables en nuestra memoria musical e involucran lecturas que van desde la etnomúsica hasta la producción comercial.

Así, los años treinta fueron prolijos en la creación de grupos instrumentales de música nacional como Los Cuatro Diablos, el Cuarteto de Lionel Belasco, el Cuarteto Caraquita y Los Cantores del Trópico. Esa época se distingue además, por el enorme impulso brindado al merengue urbano por la radio, principal medio de entonces.

En la década de los cincuenta Aldemaro Romero, con su “Dinner in Caracas”, lleva la música urbana al formato big band, lo que representa un aporte invaluable. En los sesenta, el Quinteto Contrapunto, con Rafael Suárez a la cabeza, labra un nuevo sendero para la polifonía donde el fraseo y la síncopa criolla experimentan relieve protagónico con la inserción de voz y timbre en un mismo discurso musical, en juego y fugas realmente entreverados.

En los setenta, resurge la formación de tríos y cuartetos instrumentales siendo pionero Los Anauco (1976), integrado por Cristóbal Soto (mandolina), Miguel Delgado Estévez (guitarra) y Roberto Todd (cuatro); reforzado luego por Pedro Naranjo (contrabajo). Posteriormente, dos de sus integrantes, Delgado Estévez y Naranjo, unieron esfuerzos para crear El Cuarteto (1979).

Será este último grupo el que, como señala Luis Julio Toro, perfile la inicial propuesta de Ensamble Gurrufío al incorporar instrumentos sinfónicos como el cello, el contrabajo, la flauta o el oboe; con los tradicionales como el cuatro, el quinto, la bandola, la mandolina o las maracas.

Para Cheo Hurtado, esta evolución hacia sonidos más contemporáneos tiene sentido por ser sus impulsores músicos de la ciudad, fieles a uno de los elementos esenciales de la música tradicional: la improvisación. “Más allá de la instrumentación, la magia está en que, respetando las formas fijas de un estribillo oriental o una danza zuliana, por ejemplo, se puedan hacer variaciones que lo hagan sonar distinto siempre”.

Entretanto, David Peña, quien se vincula al grupo en 1989, cuando se termina de consolidar el proyecto, entiende que el respeto a la diversidad y la apertura hacia los aportes de cada integrante, que internamente define a Gurrufío, es otro de los secretos de su éxito. “Siempre buscamos distinguir el valor que en si posee cada género o forma musical que abordamos para, en ese reconocimiento, explorar sus matices y difundir su riqueza como algo muy nuestro, sin perder la esencia del discurso musical”.

En esta línea, la figura de Juan Ernesto Laya, quien se une al grupo en 1998, cuando Cristóbal Soto decide radicarse definitivamente en Francia; marca hoy el antes y el después en la ejecución de las maracas.

Y es que, aunque con diversa raíz y formación, los integrantes de este cuarteto han logrado ensamblar como grupo el bagaje que individualmente han cultivado y que los ha convertido en referencia obligada en la ejecución de cada uno de sus instrumentos, respeto que han conquistado al hacer de la música venezolana su objeto de trabajo e indagación estética, marcando originales senderos en la exploración de gran variedad de estilos y dando la oportunidad a las nuevas generaciones de músicos, así como distintas audiencias, de amar y explorar nuestra prolija y plural geografía sonora;

Merecedora de prestigiosos reconocimientos, Ensamble Gurrufío es, hoy,  una de las agrupaciones venezolanas de mayor trayectoria internacional, siendo desde hace décadas referencia mundial de excelencia y virtuosismo gracias a la fluida integración de lo popular con elementos contemporáneos y un estilo que es su sello y que la convierten en una versátil propuesta que explora y reinterpreta los elementos universales y modernos de nuestro vivo acervo musical. Más información en Twitter: @EnsambGurrufio  y  Instagram: @EnsambleGurrufio.Ofc