Giorgio: el nonno de las máquinas de café

CARACAS –  Cuando el barco Américo Vespuccio llegó a las costas venezolanas a mediados del siglo pasado, trajo junto con cientos de migrantes, miles de sueños y esperanzas de esos jóvenes que imaginaban labrarse un futuro en estas tierras prometedoras donde todo estaba aún por hacer.

Venezuela representaba las ilusiones y expectativas de muchos italianos para huir de la postguerra, conocer el mundo y hacer vida en nuevas tierras que daban posibilidades de emprender y crecer.

Así llegó Giorgio Taurchini el 19 de febrero de 1953, luego que un pariente lo convenciera a venirse a Venezuela a trabajar reparando máquinas de café.

Aunque el joven sin experiencia venía de desempeñarse en Fiat como aprendiz de mecánico, actividad que le apasionaba, tuvo que aprender el oficio de reparación y adquirir experiencia tras siete años de trabajo con las máquinas Giaggia, hasta que decidió independizarse para prestar servicios a domicilio a todos los negocios que lo requerían.

Un tiempo después establecido como “Taller Giorgio” en la zona de los Chaguaramos (Caracas), inició la venta de repuestos, sabiendo que eso podría representar un interesante negocio, por lo que con su padre en Italia, empezó a surtirse de repuestos que remitía su progenitor vía bultos postales, hasta que conformó un stock suficientemente variado con las piezas principales para ofrecer un servicio completo a los clientes.

Primeros solo y luego acompañado, trascurrieron nueve años reparando todo tipo de equipos, hasta que en 1970 Taurchini comenzó a importar la marca Rancilio como representante oficial en Venezuela, apoyado con un crédito que le otorgaron el cual le permitió irse abriendo camino dentro de una competencia fuerte que había en el país entre las máquinas Gaggia y Faema.

El relevo

A partir de la década de los setenta la empresa se convirtió en Distribuidora Giorgio y años más tarde en Grupo Giorgio (como se denomina en la actualidad), incorporándose en 1985 una segunda generación liderada por Stefano Tauchini, hijo del señor Giorgio.

“En el momento que mi hijo toma las riendas, me inventé otro trabajo y monté la Rosticería Il Tartufo, la cual tuvo mucho éxito y funcionó durante seis años como restaurante, pero lo vendimos porque mi esposa y yo sólo no podíamos mantenerlo y mis hijas que ayudaban, se fueron a montar otro negocio de venta de pizza a taglio (Festa di Pizza) que resultó muy bueno hasta años más tarde cerraron porque se fueron del país”, relató Don Taurchini.

Indicó que con su hijo empieza la verdadera evolución porque trajo ideas nuevas y empezó a incursionar con publicidad y asumir el negocio y las relaciones con Rancilio, además de la representación de Faema y Cimbali y más recientemente junto al trabajo de su nieto Claudio Taurchini, la representación exclusiva de la prestigiosa marca Marzocco, hecha a la medida de los clientes.

Relató que a pesar de los altos y bajos, controles de cambio, de importaciones y problemas con los códigos arancelarios, el negocio se mantuvo bastante bien por la venta de repuestos y ese fue justamente el éxito, porque los mecánicos tenían donde poder adquirirlos.

Dijo que finalmente llegó Claudio como tercera generación y se ha involucrado en el manejo del negocio, pero utilizando nuevas técnicas y tecnologías lo cual le enorgullece, al igual que por su hijo, quien ha llevado al empresa con mucho éxito porque tiene una gran paciencia y capacidad de resolver problemas. “En sesenta años se han ido combinado las fortalezas de cada uno y las capacidades de cada individuo, y Claudio hace lo mismo”.

Respecto a su nieta Alessandra Taurchini, destacó que juega un papel importante en su contacto con Italia, las importaciones, las comunicaciones, la administración del negocio y todo el mercadeo.

Los 60 años

Con 22 trabajadores en Caracas, más servicio técnico y contratistas en todo el territorio, ante cualquier eventualidad o necesidad de los clientes, el Grupo Giorgio da asistencia, repuestos  y supervisa el servicio, instalaciones y ventas en toda Venezuela.

Hoy a 67 años de haber empezado un sueño y consolidar un negocio de seis décadas, Giorgio Taurchini está retirado en Italia cuidando a su esposa, pero lleno de grandes satisfacciones y siempre muy animado por llegar al cumpleaños 60 de su empresa y poder reunirse las tres generaciones y celebrarlos juntos.

Con 86 años de edad y una gran lucidez y ánimo, este romano quien tuvo además otras empresas pequeñas como venta de cauchos y transportes pesado, considera que el negocio del café se ha mantenido porque hay un boom y desde Italia se le ha dado impulso al barismo, a la cultura el café y se ha  creado un mundo alrededor de esta bebida que va más allá del desayuno, el cual ha integrado a las tostadoras de grano, las máquinas de espresso se han renovado y ha hecho que cambie la clientela, manteniéndose siempre a la tradicional.

“El negocio se mantiene por las cafeteras y sin la venta de repuestos que me empezó a mandar mi papá desde Italia, no hubiera podido arrancar, pues él era mi proveedor y con eso empecé la comercialización de repuestos en Caracas”, agregó.

El Grupo Giorgio también se ha diversificado en máquinas para otras ramas como hornos, hornos de pizza y rebanadoras, pero el fuerte sigue siendo las cafeteras.

Por último el Nonno, como suelen llamarlo, recomendó que “para llevar bien un negocio hay que ser honrado y tener las cuentas vigiladas para pagar y saber cobrar, porque el que sabe cobrar es buen pagador”.

La actualidad

Stefano Taurchini, actual director general del grupo tomó las riendas en 1985 para organizar las relaciones con los proveedores y retomar las importaciones de Rancilio en 1989, época en que la compañía también comenzó a innovar en mercadeo.

Prueba de ello fue el inicio como anunciante de televisión para vender máquinas de café, algo que nunca se había hecho en las televisoras nacionales pero que resultó una gran estrategia que favoreció el posicionamiento de los productos, las ventas y la estructura del servicio técnico y red independiente de concesionarios que hoy tiene la empresa.

Explicó que en la actualidad ofrecen venta y reparaciones a nivel nacional, siembre bajo la supervisión del grupo para garantizar la calidad del servicio y de las marcas, además de darles adiestramiento y actualizaciones a los técnicos y mecánicos.

Innovaciones

Relató que creyendo siempre en la publicidad y luego de haber asumido riesgos como pioneros cuando comenzaron con cuñas en vivo que realizaba Turi Agüero  en el canal 8, durante la transmisión de los juegos de fútbol, siguen apostando a diversas maneras de mercadeo porque eso los dio a conocer y generó una importante demanda.

 

El director comentó que cuentan con una red nacional de distribuidores y servicio técnico que se apoya de una línea 800 y en tres líneas de whatsApp para atención al cliente, ventas y repuestos.

El  marketing de la firma lo maneja su hija Alessandra Taurchini y las cifras revelan que el share de mercado es de 75% a nivel nacional, valor muy alentador en comparación con otros países que ponen muy alto el nombre de Venezuela y de las casas representadas, como ocurre con  Rancilio que reconoce el trabajo de Distribuidora Giorgio por más de 50 años.

El futuro

El gerente dijo que para el futuro la meta es mantenerse, dada la difícil situación que se presenta con las importaciones debido a la suspensión de la exención de aranceles para las máquinas, que obliga el pago de una tasa de 15% más un IVA de 16% adicional sobre el valor de la mercancía

“Por cada 100 mil dólares importados, tenemos que pagar 31 mil dólares de impuestos, pero ese no es el único problema, sino que debe cancelarse en bolívares en un país donde no hay bolívares por la sequía de moneda nacional, de manera que la importación de maquinarias se vuelve a poner costa arriba. Hace dos años penábamos por dólares, ahora por bolívares”, alertó Taurchini.

Agregó que otro objetivo es  innovar porque intentan estar a la vanguardia y ofrecer los nuevos productos y equipos que existe en el mercado mundial, pues procuran comercializar lo mismo que hay en las grandes plazas y brindar productos novedosos, variados y de alta calidad.

Indicó que tienen una alianza con Carbone Espresso quienes han realizado un papel evangelizador muy importante y además de formar baristas, han enseñado a los consumidores a tomar café, quienes se han vuelto más exigentes y conocedores, generando una escuela en torno al tema del café que ha fomentado la demanda como oficio.

Finalmente, destacó Stefano Taurchini que han estado involucrados en las dos ediciones de “Caracas quiere café”, evento que se ha celebrado con mucho éxito en Caracas y que ha estado dirigido a todo el sector del barismo, además de fabricantes, proveedores, escuelas de formación y amantes de la bebida.

Letizia Buttarello