José Gregorio Hernández es inmortalizado en un mural

CARACAS – Cuatro figuras del “Médico de los Pobres”, José Gregorio Hernández, comienzan a verse en Wynwood, colorida zona de Miami que exhibe murales de reconocidos artistas de todo el mundo.

Gracias al maravilloso trabajo del caricaturista Eduardo Sanabria, conocido como Edo, la devoción por el beato venezolano se extiende y llega a Florida,  alegre estado norteamericano, donde destaca una fuerte comunidad de latinos y venezolanos.

El conocido artista @edoilustrado, como firma en las redes sociales, desde hace algunos días pinta una obra a gran escala en la que se aprecia al venerable de cuatro formas: la primera con su tradicional bata blanca y corbata; otra con un traje y sombrero negro; una tercera con un mono y gorro médico celeste y la última que portará un pantalón, sombrero y franela negra donde destacan ocho estrellas blancas en representación de la bandera de Venezuela.

La pieza se tituló “Un beato en Wynwood” y Sanabria ha compartido el proceso a través de su Instagram, donde aún está trabajando en la ejecución de la gran obra, reseñó el portal Versión Final.

La imagen de José Gregorio Hernández ya ha empezó a causar reacciones entre los que pasan por el área y en los navegantes de las redes y la pieza podrá verse en vivo en la calle 25 con 5° Avenida de Wynwood, Miami, Florida.

Hasta ahora muchas manifestaciones de respaldo y satisfacción por el nuevo beato, al quien la feligresía le confía que ayudará a salvar el mundo de la pandemia, que es “Orgullo venezolano”, además de manifestaciones de respaldo al también artista venezolano Edo, por su gran aporte al arte, la cultura, las tradiciones y ahora a la iglesia.

Vale recordar que el Venerable se convertirá en el cuarto beato que posee la iglesia venezolana, luego de proceso que inició en 1949 y que aún mantiene la viva la fe y esperanza de los devotos.

El Dr. José Gregorio Hernández, se reconoce por sus aportes a desarrollo de la medicina moderna en Venezuela, la generosidad con la que atendió a pacientes enfermos y pobres, por su fe religiosa y por un milagro aprobado y reconocido por el Vaticano, que fue justamente el que dio paso a su reciente beatificación.

Falleció en Caracas atropellado por uno de los pocos automóviles de la época, el 29 de junio de 1919 y a partir de allí, surgió el mito y el culto a su figura llega hasta la actualidad.