Caffe Piú: 16 años y 16 sabores

CARACAS – La experiencia de trabajar 19 años junto con su padre en Café Vomero, impulsó a Gian Franco Misciagna a desarrollar lo que hoy es Caffe Piú, un espacio que fusiona el café con el arte contemporáneo y objetos antiguos, donde su propio dueño atiende la barra y con un toque mágico, prepara 16 variedades a base de café.

Esa es prácticamente la descripción de Piú, lugar que se define como “un angolo del mondo qui”, repleto de objetos curiosos, buen ambiente, energía positiva y una maravillosa y fiel clientela, que siempre vuelve para seguir descubriendo lo nuevo que traerá el ingenio de su fundador.

 

Con 16 años abiertos en la urbanización de Colinas de Bello Monte en Caracas, Misciagna relata que un día se le presentó la oportunidad de tener algo propio y aunque el espacio era muy pequeño, con los años lo ha ido ampliando por partes, así como el concepto del negocio, pues “es como un lienzo que voy pintando y le pongo mi estilo”, precisó.

En principio era una venta de café y tortas, pero las innovaciones han llevado a la creación de sabores propios como café con cúrcuma, leche condensada, pimienta, chocolate avellanado y muchos otros con ingredientes originales que hacen del lugar un sitio muy particular y diferente.

Servir “secretos”

Hoy en día el menú que ofrece Piú está conformado por las tortas que elabora la ex esposa y aliada de Misciagna; las empanadas de trigo horneadas que le surte el Tartuffo, antigua pastelería Doris; las pizzas de jamón serrano y rúcola ahora para llevar; café con helados y próximamente ensaladas ligeras, además de la variedad de sabores e ingredientes para salirse de la rutina con un sabroso café.

Con orgullo de padre, el progenitor de una hija ya grande y un pequeño de 9 años, afirmó que el café más pedido es el GianPiu (dedicado a su hijo) porque tiene un buen expresso, leche condensada y galletas trituradas, pero hay otros con ciertos “secretos personales” e ingredientes que la gente va identificando según sus gustos.

Aunque el horario habitual es de ocho a ocho, actualmente se rigen por el establecido durante la flexibilización de la cuarentena y manteniendo las medidas de seguridad y distanciamiento social, pero generalmente, en las tardes asiste otro tipo de cliente quienes además de sentarse a compartir, piden sus bebidas con algo de licor para ingerir un café con “un toque” diferente.

Pero es que la idea de este negocio no es sólo la venta, sino también divertirse y pasar un rato en un lugar ameno donde se fomente la tertulia común sobre cualquier tema, incluso debatiendo sobre el país, pero evitando la política, porque las conversas se enfocan en lo que se construye y no lo que se destruyen, y para su fundador eso ha sido parte de las claves de su éxito.

Un buen grano

Referente a la calidad del café, Misciagna explicó en entrevista a la Voce d´Italia que tiene granos traídos de Calderas Guaríco estado Lara, un grano arábico seleccionado uno a uno, a diferencia de uno robusto que es más rudimentario porque se cosecha a menos de 1.100 metros de altura, mientras que los arábicos siempre se dan en alturas superiores.

También trabaja con café de Santa Cruz de Mora y mezclas seleccionadas por alturas y en ocasiones, ha probado con otras variedades procedentes de Colombia.

“Tengo café con origen y también mi propia marca que me lo trae Juan Carlos Echeandía, vecino, cliente  y proveedor que está consolidando su marca y lo prepara a mi gusto en granos y molienda;  éste café lo comercializamos en la cafetería donde también funciona un pequeño bodegón llamado Piuitalia1927, que iniciamos para vender variedad de productos italianos”.

Siempre creativo y muy activo, este emprendedor ítalo venezolano también ofrecen los fines de semana talleres de barismo de un día, actividad que inició hace ya algún tiempo a raíz de la demanda de su clientela y que imparte con mucha satisfacción, porque comparte lo que sabe en cursos, los cuales espera reactivarlos una vez pase el confinamiento por la pandemia.

Dijo que los talleres son totalmente prácticos porque la gente lo que quiere “es tocar la máquina”, y aprender a preparar un buen café, lo que complementa con información sobre los tipos de granos y demás explicaciones técnicas siempre de utilidad para el aprendiz.

35 años en lo que le gusta

Trasmitiendo siempre optimismo y mucho ánimo, Gian Franco reitera que Caffe Piú es su templo, es el espacio para hacer las cosas bien e irlas reforzando, porque “el éxito está en agradecer todos los días y levantarse con ganas de trabajar”.

“Me traigo los recuerdos de mi casa y les pongo color, por ejemplo como el sofá de mi mamá, que al traerlo le puse dinamismo y nostalgia al negocio”.

Para este apasionado que hace lo que le gusta y lo mueve, Venezuela es un gran país que tiene de todo, pero debemos cambiar para salir de esto. “Es también cuestión de paciencia y estarán beneficiados los que se han organizado trabajando”, precisó.

Explicó que otros de los ganchos que atrae a sus visitantes es el balance de ingrediente y sabores de lo que ofrecen, además de sentirse “entre amigos”,  en un ambiente familiar, donde son atendidos  por un equipo de 5 personas, entre baristas, ayudantes y personal de mantenimiento.

Los baristas se formaron en los propios talleres de Caffé Piú y ya conocen los “secretos” de preparar un rico café, heredado de Don Giovanni Misciagna, quien por 47 años estuvo al frente de Vomero, “negocio que no sólo acumula fama, sino que tiene pedrigrí”, bromeó Gian Franco.

Al igual que la cafetería de su padre, Caffé Piú está entre los cinco mejores café italianos de Caracas, junto a Nico, Lucania y Castellino, algunos más evolucionados que otros, dependiendo de la trayectoria que hayan tenido y la herencia inculcada a los descendientes, pero en el caso particular de Gian Franco Misciagna, quien acumula 35 años haciendo café, definitivamente es su pasión y vida.

Su permanente conexión con el tema lo ha llevado a especializarse también en las redes sociales del negocio, y en Instagram @caffepiu con un gran número de seguidores, constantemente comparte información, curiosidades, fotos y mensajes con sus amigos virtuales.

El entrevistado también reveló a la Voce d´Italia que tiene un proyecto llamado “Piunidos” que consiste en colaborar con la gente de la calle, a la cual ayuda con algo de comida, ropa y donativos. No hace campañas porque es algo más delicado, “es sólo repartir un poquito de lo que se tiene, siendo la mejor gratificación la mirada agradecida de la gente”.

Misciagna confesó que toma el café bien marrón y también expreso, pero al final de la tarde se toma uno con leche, pero sin dudas los mejores son los que les preparan sus hijos, por lo que espera seguir la tradición familiar del negocio del buen café.

Letizia Buttarello Lavarte