E intanto il tempo se ne va… y nada ya es igual

@aldosognando

Hace algunas semanas, recibí una llamada desde España, era mi amigo Antonio Romani quien además de saludarme me invitó a retomar mi columna, escribir algo para la rúbrica.

Un poco aletargado, y algo obnubilado, trataba de procesar lo solicitado y confieso que no lograba ubicarme, quería y no podía, algo me retenía y me arrastraba a una rutina, una nueva rutina que, sin saber, sin querer y sin darme cuenta comenzó hace ya seis meses.

Mi continua formación ya lleva el sello de: Educación a Distancia, hoy soy responsable de diseñar la EDUC de Italiano I en la UPEL Maracay, de adaptar el sistema de enseñanza de la Sociedad Dante Alighieri Venezuela a través de los E-book de Alma Edizioni, hoy cargo y descargo archivos desde carpetas compartidas a través de Google Drive y Dropbox. Participé en las elecciones de las juntas regionales de la Cámara de Comercio e Industria Italo Venezolana CAVENIT a través de la aplicación ZOOM, al igual que asistí a las dos asambleas a distancia del COMITES Caracas realizadas y donde hablamos de la Certificación de la Competencia en la lengua italiana y que recién en septiembre up logramos llevar adelante la primera sesión del año con los candidatos físicamente presentes en nuestra sede pero la comisión desde sus casas a distancia, todo esto debatido vía telemática con nuestro responsable Eugenio Vender en Roma junto con los representantes de los demás Comités en el mundo.

Hoy, casi que, por inercia, luego del café matutino comienza un ritual virtual: tomar el celular, ver el chat, revisar la bandeja de entrada, navegar por el Instagram. Sin tiempo a estirar me dirijo a mi ordenador personal y comienzo a explorar las plataformas de la Universidad del Sagrado Corazón de Milán que junto a la Universidad de Verona y el Centro Dantesco de Ravena, este año por primera vez, el curso de verano de estudios dantescos se llevó a cabo a distancia con la participación de más de 800 alumnos de 24 países del mundo, y cuya culminación coincidió con la inauguración del año donde celebramos los 700 años del fallecimiento del poeta. Participé, vía Google Meet, en el Congreso Internacional Dantesco organizado por la Universidad de Boloña y que conectó estudiosos de todo el mundo de las más prestigiosas universidades.

Todos a través de la dirección web de Ravena Festival fuimos testigos virtuales de cómo el presidente Mattarella declaraba oficialmente abiertas las celebraciones. Casi paralelamente llegaba el anuncio de nuestra sede en Roma, en Palazzo Firenze de la creación del Comité Pontificio responsable de las actividades conmemorativas que desde la Iglesia se llevarán a cabo a lo largo de todo este año y el próximo. Llega el mediodía y nos conectamos con Berna, Suiza desde donde, a través de Facebook, el doctor Silvio Mignano declama y comenta a través de video conferencia los cantos de la Comedia, llega la madrugada y nos conectamos con la Dante en Sydney, Australia para asistir a la conferencia de la doctora Emma Louis Barlow, y lo allí presenciado lo vaciamos en los contenedores virtuales de las lecturas dantis de Casa de Italia de Maracay y del núcleo Rafael Alberto Escobar Lara de la Universidad Experimental en Aragua.

Desde Argentina, Mar del Plata, siempre a distancia, celebramos los 200 años de Pellegrino Artusi saludándonos a través de la pantalla añorando los tiempos cuando en Forlimpopoli nos reencontrámos para celebrar el valor de la Consulta de los Emiliano Romañolos en el mundo y poco después a través de Skype conectamos con la Dante en París, Francia para tener un coloquio con el ganador del premio Strega de este año Sandro Veronesi.

 

El tiempo así pasaba y mi mente quedaba hipnotizada, atrapada en el mar de los bits, y mientras el alma de mi barca se dejaba impulsar por los vientos del mundo virtual, la semana pasada llega una nueva llamada, de mi amigo Romani, y tardé siete días y algo más en reaccionar y recién ahora me doy cuenta que han pasado 120 días y contando de mi último escrito en la Voce de Italia.

 

Y mientras mi psique procesaba y luchaba por entender y asimilar esta nueva realidad, llega a mis manos de uno de los tantos cajones olvidados, la carta de aceptación que la Universidad Central de Venezuela emitió en el año 1999 aprobando mi proyecto de grado para optar al título de Magister y que estaba relacionado con la caracterización de los parches coralinos de la costa aragüeña y simultáneamente y quien sabe porque extraña casualidad o jugada del destino, mi amigo el fotógrafo profesional Ysrael Gómez me hace llegar la foto cuando nos sumergimos en el 2013, en las aguas de la playa cambiadores en el límite de los estados Aragua y Carabobo, para admirar el hermosísimo espécimen de Coral orejón que allí se asentaba y sin tiempo a reaccionar por la emoción de estos dos eventos, mi amigo Ángel Brito, colega y amigo del movimiento federativo italo venezolano me manda una imagen donde estaba plasmada mi firma de la visita realizada al zoocriadero de baba y caimán del Orinoco que gestionaba el amigo Pedro Asuaje Tedeschi ex presidente del Centro Italo Venezolano de San Fernando y con quien alguna vez conversamos del mural que en dicho recinto estaba pintado y que recordaba los tiempos gloriosos del Palacio Barbarito.

Un deja vu de mis tiempos como profesional de la ecología, que me sacudió profundamente el alma mientras observaba las 400 ballenas varadas en Nueva Zelanda y los voraces incendios de California, y leía las tristes noticias de las islas Mauricio y El Palito y los ríos de oro negro que las mataba, como olvidar los tiempos de estudio en el Parque Nacional Morrocoy en el año 1998 cuando me sumergía en esas límpidas aguas para estudiar el impacto del hombre en esta maravilla de la naturaleza.

El 2020 nos sorprendió a todos, nos está dando duras lecciones que lejos estábamos de imaginar. la clase aún no ha terminado sigue dándonos palos, quizás porque no terminamos de entender y debemos repetir la lección, no sirvió la primera ola, debemos sufrir una segunda, la humanidad está en una encrucijada, el tiempo pasa y no perdona y tarareo a Juan Gabriel: No sé si es un sueño aún o es una realidad, todo lo que hemos sufrido, nada es como ayer, por eso debemos reflexionar y gritar muy fuerte: Abrázame que el tiempo pasa y el nunca perdona, ha hecho estragos en mi gente como en mi persona, abrázame que el tiempo es malo y muy cruel amigo, abrázame que el tiempo es oro si tú estás conmigo, abrázame fuerte, muy fuerte, más fuerte que nunca.

 

Mientras estas líneas escribo, me llega la noticia de la muerte de Quino. Su arte ha sido en mi vida una constante, perplejo y anonadado pienso en la elasticidad del tiempo, a veces rápido, a veces lento, otras veces largo, otras muy corto y mientras en eso recapacito, veo en la pantalla del televisor el concierto en la Arena de Verona del mítico Adriano Celentano, cantando e intanto il tempo se ne va y nada sigue igual, lo que sé es que no se detendrá y aun cuando yo no sé qué va a pasar estoy seguro que las cosas van a mejorar y lograremos regresar del mundo virtual y nos volveremos a ¡ABRAZAR!.