Egusquiza: “La industria del turismo tendrá su revolución digital”

 

 

Ristorazione a Madrid
Una de las tantas terrazas en Madrid

MADRID – “Los efectos que ha tenido la pandemia en la industria del turismo han sido devastadores. A nivel global, se ha reducido en más de un 50%. En Europa, 26 millones de empleos dependen directamente de este sector. En países como España, el turismo representa el 12% del Producto Interior Bruto y es fuente de trabajo para unos 3 millones de personas. La contracción del sector, en el País, se calcula en alrededor del 77% y la facturación ha caído en unos 80mil millones de euros. El turismo, en los próximos meses y años, va a cambiar profundamente. La  crisis sanitaria y económica, provocadas por la Covid-19, transformará sobre todo nuestra visión del mundo. Y el orden de prioridades. La pandemia ha acelerado los cambios; cambios que ya estaban en proceso”. Gustavo Egusquiza es periodista y referencia para el sector del turismo. Con él analizamos el futuro de una industria fundamental para España y las nuevas tendencias que, en su opinión, marcarán el sector de una manera u otra.

Nadie podía preverlo. Los países, demasiado ocupados en mover sus piezas para imponerse en el tablero geopolítico, no prestaron atención al peligro que se gestaba en la sombra. Y, cuando al fin el coronavirus hizo su aparición, los encontró desprevenidos. La pandemia trastocó nuestras vidas. Cambió nuestras costumbres. Y nos obligó a revisar nuestras prioridades. En fin, ya nada es ni será como antes.

– ¿De qué tipos de cambios estamos hablando?

– Por ejemplo, digitalización e inteligencia artificial – es su respuesta inmediata -. Su entrada en escena es progresiva. También hay cambios en la demanda que obligarán a los sectores más tradicionales de esta industria a reinventarse – añade -. El turista, cada vez más, está orientado hacia un turismo más cercano a la naturaleza. Se observa un cambio positivo hacia la sostenibilidad. En España, y en la Cuenca del Mediterráneo en general, teníamos tradicionalmente un turismo de sol y playa. Ahora resulta un modelo obsoleto y además insostenible. Por ejemplo, el gasto medio de agua del turista, en Barcelona, se calcula en 440 litros diarios. No es sostenible a largo plazo en un país en el cual avanza la desertización.

No es todo, Egusquiza considera que habrá cambios importantes en el concepto de vacaciones en la clase media. Es más, asegura que esta, en los próximos años, está destinada a desaparecer.

– El Estado de bienestar, tal como lo entendemos – precisa -, está en crisis. Es una crisis que comenzó en los años 80. Europa, como los Estados Unidos, se ha vuelto un conjunto de naciones de servicios y de consumidores. Mas, no de productores. La producción se encuentra en Oriente. Mí pronóstico, entonces, es que las clases medias europeas tiendan a desaparecer. El turismo de masas, tal como lo conocíamos, está en decadencia. La crisis golpeará también las aerolíneas. Muchas van a desaparecer. Las que logren sobrevivir encarecerán sus servicios. La tendencia, por lo tanto, es hacia un turismo de calidad, con impacto económico positivo en la región. Un turismo que deje riquezas y genere empleo.

¿Turismo para las élites?

Habla con entusiasmo moderado. La condición de analista le permite dominar su pasión por el tema e ilustrar con cierta frialdad el presente y el futuro del turismo. Un futuro que, en su opinión, encierra cambios profundos.

– Cuando hablamos de turismo de calidad, ¿estamos hablando de un turismo para las élites? Es decir, ¿de servicios orientados hacia quienes más tienen? ¿Qué pasará con el resto de la población?

Gustavo Egusquiza, periodista experto en turismo y temas relacionados (Foto: Jorge Ladrero)

– No, no necesariamente de élites, pero sí un turismo experiencial de calidad – insiste -. A ver si me explico, el turismo de sol y playa; ese turismo para el cual te gastas 200, 300, 400 euros para venir a España una semana con “todo incluido”; ese tiende a desaparecer. No es un turismo que deja dinero. Es el tipo de turismo que ha provocado problemas en las ciudades. Por ejemplo, en Barcelona. Venecia es otro claro ejemplo de los problemas que ha traído el turismo de masas. No creo en ese turismo ni considero que sea un modelo sostenible. Cuando digo de calidad, me refiero a un turismo que deje dinero en la región y que tenga un impacto positivo.

– ¿Cómo conciliar ese tipo de turismo, accesible a pocos, con el derecho que todos tenemos de disfrutar de nuestras vacaciones y momentos de esparcimiento? El turismo es transversal, no entiende de clases sociales. Además, su orientación no suele ser homogénea: hay a quienes les gustan los museos y los monumentos y a quienes les gustan la playa o la montaña…

– Totalmente de acuerdo – afirma para luego asegurar que “no habla de turismo elitista”. Al contrario, está convencido de que  todos tenemos derecho a viajar y a visitar lugares distintos.

– Sin embargo – asegura -, la tendencia es a viajar menos. Los viajes de fin de semana… ir un fin de semana a Roma, otro fin de semana a Ámsterdam y, otro más, a Londres… Eso está dejando de ser habitual – precisa -. Mi propuesta es viajar menos; pero, de manera más consciente. Es decir, ser selectivo al momento de elegir experiencias y sumergirse en la cultura y las costumbres de la región.

Afirma convencido de que el turismo tradicional está destinado a desaparecer. Lo considera un modelo obsoleto. Y añade que la preocupación por la salud, a raíz de la pandemia, juega ahora un rol importante.

– La pandemia – comenta – es el resultado del cambio climático, de la alteración del ecosistema. Seguirán apareciendo virus en los próximos 5, 10, 15, 20 años. En estos momentos, hay muchos en observación. Son virus que están preparados para dar el salto del animal al hombre. Entonces, turismo y salud van a jugar un papel importante. La gente buscará estar más aislada.

Buscando el contacto con la naturaleza

Cambios de óptica

La pandemia nos ha cambiado. Y estos cambios ya se reflejan en nuestra manera de hacer turismo. El miedo a los contagios incidirá en algunos sectores de la economía. Por ejemplo, hay una revalorización de las casas rodantes, tal vez menos confortables que el hotel, pero sin duda más seguras. También hay la tendencia a preferir la tranquilidad de la naturaleza al bullicio de las grandes ciudades.

¿Estamos en la transición hacia un nuevo equilibrio entre el contacto con el ecosistema y las visitas a museos o a lugares culturales emblemáticos?   

– Sí, así es – admite -. Los expertos notan el crecimiento de nuevas plataformas. Por ejemplo, las especializadas en el intercambio de casas. La gente busca más soledad, más espacios al aire libre y más contacto con la naturaleza. No quiere mezclarse mucho con la gente por miedo a contagiarse. El turista seguirá viajando. Pero a destinos que permitan reducir la interacción humana. Ha habido una mejora en el aspecto sanitario en todos los hoteles – asegura -. En algunos, ofrecen hasta pruebas de antígenos.

Fuente de riquezas

En esta campaña electoral para la Comunidad de Madrid, a pesar de la multiplicación de “slogan” vacíos de impacto, el turismo, la crisis de la hostelería y de los sectores relacionados nunca dejaron de ser protagonistas. A veces de manera explícitas y muchas otras, implícitas. Los restaurantes, los bares, los locales de tapas, las tiendas de “souvenir”, el comercio y los “chiringuitos” viven del turismo tradicional. Son fuentes de riqueza y de empleo. ¿Qué pasará con estos sectores económicos, fuentes de trabajo y de riquezas?

(Foto: Jorge Ladrero)

– Los problemas de España y de algunos países de la Cuenca mediterránea son el producto de la necesidad de reformas económicas – comenta Egusquiza -. La verdad es que no existe un verdadero tejido productivo fuerte. El peso del Producto Interior Bruto español recae en el turismo. Bien, lo que parecía impensable hasta hace unos años ha pasado. Y pone de relieve la necesidad de la transformación del sistema económico. Es por ello que, en La Moncloa, están apostando por la digitalización. Vamos hacia la era postindustrial. La población que no tenga conocimientos digitales, acceso a la tecnología, a la banda ancha va a quedar excluida.

– ¿De qué manera la pandemia ha impulsado el turismo interno?

– Bueno, creo que ha habido un boom – nos dice –. Sobre todo, en el turismo rural… para llamarlo de alguna manera. Ha habido una reconexión de la población con las tradiciones, con la cultura, con la esencia de cada país. En España tenemos regiones muy diversas, con su historia, su gastronomía y su cultura. Muchas veces viajamos miles de quilómetros para darnos finalmente cuenta de que tenemos un gran patrimonio en nuestra propia casa.

–  En Italia, las Villas, para atraer al turista, organizan festivales de teatro, de cine, de música, concursos gastronómicos, y todo tipo de evento cultural. ¿Hay en España iniciativas en tal sentido?

– Los festivales – asegura – son un eje clave para la regeneración de cualquier ciudad. Pusiste el ejemplo de Italia. Yo te pongo el “Fringe” de Edimburgo, en Escocia. Este festival logró recolocar la ciudad en el mapa. Atrae a cientos de miles de personas a la ciudad. Creo que los festivales juegan un papel primordial.

No podíamos olvidarnos de la robotización, la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías en la hostelería y en la restauración. El “check-in” se realiza a través de máquinas al igual que las compras de “snack”, refrescos, café y pare usted de contar.   Es cada vez más frecuente, tanto en restaurantes como en fast-food, ordenar el menú a través de tablets. Tal vez se gane en eficiencia y en ahorro, pero se pierden puestos de trabajo y la relación humana…

– Es un fenómeno común en muchos sectores – reconoce -. De hecho, España, en los próximos dos años, apuesta por la digitalización de toda la administración pública. Muchos funcionarios ya no serán necesarios. Creo que en un futuro próximo habrá una masa de trabajadores que recibirá subsidios y una élite que ganará mucho dinero por su trabajo.

Mauro Bafile