Scannone, una vida entre aromas y sabores

Armando Scannone
“Mi Cocina, a la manera de Caracas”, mejor conocido come “El Libro Rojo”

CARACAS – Ha sido una vida entre aromas y sabores. Armando Scannone, quien dedicó toda su vida a atesorar las recetas de la tradición gastronómica venezolana, falleció a los 99 años. Había nacido un 22 de agosto de 1922 en Caracas.

La Academia Venezolana de Gastronomía, que fundó y presidió por muchos años, difundió la noticia a través de sus redes.

Scannone era ingeniero. Sin embargo, su amor por los aromas y los sabores lo apartó de su profesión. Y, con el pasar de los años, se transformó en referente de la gastronomía venezolana. Su obra principal fue “Mi Cocina: a la manera de Caracas”, mejor conocido con el nombre de “El libro rojo”. Su recetario, cuya primera edición se publicó en 1982, era un compendio de platos que, al simplificar sus complejidades sin restarle el sabor, puso al alcance de todos. “Mi Cocina” se ha vuelto un texto indispensable tanto para los versados en la materia como para quienes comienzan a dar los primeros pasos en el fascinante arte culinario. Su obra tuvo el mérito de acercar a los venezolanos a la cocina tradicional “criolla”.

Armando Scannone in compagnia dell’Ambasciatore d’Italia in Venezuela, Placido Vigo

Los libros de Scannone se conocen por sus colores,. “Mi Cocina II”, bautizado “El Libro Azul”, fue publicado 12 años más tarde. En 2010, presentó “Menús de mi Cocina”. Esta obra, a la que se conoce como “El libro Amarillo”, fue acompañado el mismo año por otra obra, “Mi Cocina Ligera”. Y, un años más tarde, por “Mi lonchera”.

Scannone tuvo la habilidad de simplificar las recetas haciéndolas asequibles al gran público. Fue este su gran legado.

Hijo de migrantes italianos, heredó de sus padres el amor por la gastronomía venezolana. Comenzó a reunir recetas en los años ’60. Clasificaba los ingredientes, medía las cantidades y ensayaba en su casa, antes de escribir cada fórmula. Cuando completó su primer recetario ninguna editorial quiso publicarlo. No se perdió de ánimo, no se rindió. Viajó a España y encontró quien supo apreciar su talento. Regresó a Venezuela con su libro que, en muy pocos meses, se transformó en un verdadero best -seller.

Con su muerte, la gastronomía “criolla” y latinoamericana pierde uno de su más ilustre representante.

Redacción Caracas