Carrara: “Despierta interés en Argentina el turismo de las raíces”

Michele Rossi, primer presidente de AS.ER.ES, y Marcelo Carrara, ex miembro del Comites di Buenos Aires e del Cgie
Marcelo Carrara entrevistado por nuestro Director, Mauro Bafile

MADRID – “Estamos trabajando en el tema de las nuevas generaciones. En particular, en el ámbito del turismo de las raíces”. Marcelo Carrara, ex consejero del “Comitato degli Italiani all’Estero” de Buenos Aires y del “Consiglio Generale degli Italiani all’Estero” de Argentina, estuvo en Madrid hace algunos días; una escala que aprovechó para encontrar a los miembros de la “Associazione Emiliano Romagnoli in Spagna”. Con él conversamos sobre tópicos de interés para nuestras comunidades en el exterior. En particular, para nuestras colectividades residentes en Argentina. El “turismo de las raíces” es uno de ellos. Nos asegura que la iniciativa, orientada en especial a los jóvenes, ha despertado mucho interés. Nos dice que se ha trabajado mucho “en las asociaciones para acercar a las nuevas generaciones”.  Además, señala que se “han realizado numerosos encuentros” con este tema al centro del debate. Y recordó el seminario que, impulsado por la “Commissione VII” del Cgie, se realizó en abril de 2019 en Palermo; seminario cuyo objeto “era precisamente estimular la participación de los jóvenes”.

– Se hizo un trabajo exhaustivo con los participantes – afirma reconociendo, acto seguido, las dificultades posteriores producto de la pandemia y los esfuerzos para tratar de sortearlas -. Creemos que el “turismo de las raíces” podría ser un motor, una llave de intercambio entre Italia y Argentina en la era de postpandemia – añade -. Hemos organizado seminarios sobre el tema con las agencias de viaje; otros, con nuestras asociaciones. También los hemos hechos con la Universidad Nacional de Mar del Plata, la cual estudia el fenómeno.

Nos cuenta que se realizó una encuesta entre alrededor de cinco mil personas. La mayoría, asegura, “respondió que estaría dispuesta a volver al pueblo de origen, para visitarlo”

– A través de la Universidad – continúa -, se están estudiando las herramientas adecuadas para que, más allá del circuito turístico tradicional, se pueda estimular el deseo de conocer los pueblos de origen. Creo que esta podría ser una vertiente interesante de trabajo.

– ¿Cómo interpretan Ustedes el turismo de las raíces? 

– Impulsar actividades – reflexiona -…  Pueden ser de carácter cultural o deportivo. Hacer hincapié en eso. Hay pueblos que, en ese sentido, trabajan muy bien. Y otros que lamentablemente no hacen mucho. Es poco probable que – admite – alguien vaya, por 2 o 3 días, a un lugar en el cual no haya nada en qué ocupar el tiempo. Justamente se estudian los casos exitosos, en las diferentes regiones de Italia.

Nos cuenta que es “molisano”, por su madre quien nació en Castel del Giudice, un pueblo de apenas unos 300 habitantes. Aquí, “en los últimos años, empezaron a organizar diferentes actividades con el objeto de atraen no sólo a gente de los alrededores, sino también a turistas de todo el mundo”.

– No son muchos porque estamos hablando de un pueblo chico – añade -. Nosotros hemos organizado ya 2 o 3 viajes desde Argentina, en momentos muy puntuales. La idea es generar este flujo de ida y vuelta. Seguramente los padres tuvieron ese interés de volver al pueblo de origen. Tal vez los más jóvenes tengan ese mismo interés; pero, no saben cómo canalizarlo. Ese es el trabajo que veníamos haciendo y estamos haciendo con las asociaciones regionales, las agencias de turismo y la Universidad. La pandemia nos sirvió para puntualizar y reflexionar. Se realizó la encuesta entre casi cinco mil personas, sólo en Mar del Plata.

Asegura que “la idea es generar políticas que estimulen a los jóvenes no solo a conocer las bellezas de Italia, los lugares del circuito tradicional de turismo; sino también a ir a los pueblos” en los que nacieron lo padres, lo abuelos, los bisabuelos o los tatarabuelos.

– En España, la emigración italiana, en los últimos años, ha sido continua y creciente. Hay una emigración reciente. En el caso de Venezuela, hablamos de emigración italiana de la posguerra. En cambio, el gran flujo migratorio italiano en Argentina comienza en 1.800. De hecho, fueron los anárquicos italianos quienes constituyeron lo primeros sindicatos. Por eso, hay hasta ítalo argentinos de cuarta y quinta generación. No es una emigración reciente. ¿Cómo convencer a los jóvenes ítalo-descendientes para que visiten los pueblos en los cuales nacieron sus abuelos, bisabuelos o tatarabuelos?

– Es verdad – coincide Carrara -, la historia de la emigración italiana en Argentina se remonta a 1800. Coincidió con la formación del Estado nacional argentino. En esa época, la mitad de la población de Buenos Aires era italiana. Hubo una oleada importante de emigrantes italianos también después de la Segunda Guerra Mundial. De hecho, mi mamá vino después de la Segunda Guerra Mundial. Ella tenía apenas cuatro años. Por el lado paterno, en cambio, somos de antes de la guerra. En los últimos años, han venido muy pocos italianos. El trabajo que se hace… no es sólo estimular el turismo de la de las raíces. Es un trabajo mucho más amplio.

Marcelo Carrara con algunos simpatizantes de AS.ER.ES

Reconoce que ítalo-descendientes, “más allá de si son hijos, nietos o bisnietos cultivan un fuerte sentimiento hacia Italia”. No esconde que, para ellos, la “ciudadanía italiana representa la llave para entrar en Europa”. Sin embargo, también subraya que “nadie puede negar su sentido de pertenencia”, el cual deriva de los orígenes.

– Es un sentimiento que se transmite de generación a generación – continúa -. En nuestras comunidades, se siguen cantando canciones de hace 70 u 80 años; canciones que en Italia ya nadie escucha y muy pocos conocen. El gran desafío es seguir cultivando ese sentido de pertenencia, ese orgullo por los orígenes.

Se pregunta:

– ¿Cómo será la Comunidad dentro de 20 o 30 años?  ¿Seguirá siendo un valor agregado para Italia, como lo ha sido hasta ahora? Muchas veces, cuando se visitan esos lugares por primera vez, pareciera como si hubiésemos vivido siempre ahí.

Crisis económica y comunidad italiana

Hacemos notar que hoy no todos los italianos que viven en América Latina tienen los recursos para viajar y visitar a Italia. Cruzar el “charco”, como dicen los argentinos, alojarse en un Hotel, por más humilde y barato que sea, requiere de una condición económica holgada. América Latina-Italia no es el viaje de fin de semana, como podría serlo para un joven que vive en cualquier país de Europa. Por eso preguntamos:

– ¿Cuál es la condición económica de la Comunidad italiana en Argentina o por lo menos de la circunscripción consular del Comites del que fuiste consejero?

Marcelo Carrara junto al actual presidente de AS.ER.ES, Michele Alberighi

– Argentina, en su momento – nos dice -, era famosa por su clase media. Con el pasar de los años, esa realidad fue cambiando. La clase media se fue achicando. La crisis del 2001 fue el primer gran impacto. 20 años antes, luego de 10 años de dictadura, sufrimos los efectos de la hiperinflación. La dictadura – precisa – no sólo fue una tragedia a nivel humano, sino también lo fue en lo económico. Creo que gran parte de los problemas de Argentina empezó en esa época. En parte, comparto lo que decís. Ese lujo se lo pueden permitir sólo las clase media alta y clase alta. Hay que estudiar como Italia, la Unión Europea y la misma Argentina, a través de diferentes iniciativas, podrían generar políticas que permitan volver al pueblo de origen…

– Está claro que hay jóvenes que quieren visitar los pueblos en los cuales nacieron los padres, los abuelos o los tatarabuelos. Sin embargo, hay el problema de la cotidianidad. ¿Cómo lo resuelven? ¿Cómo están tratando de ayudar a los menos afortunados?

– Tenemos una entidad de asistencia, con la que colaboramos todos – nos dice -. Por otro lado, se ha trabajado muchas veces el tema de la “bolsa de trabajo” que volvió a revitalizarse gracias a la Embajada de Italia, a la Cámara de Comercio Argentina a través del “Proyecto Fénix”. Se trata de la reconversión profesional de los ítalo-argentinos afectados por la crisis.

Explica que se trata de “una bolsa” en la que coinciden oferta y demanda de trabajo. Además, es “una manera de fomentar la capacitación y la formación en las áreas requeridas por cada empresa”. Asegura que “está dando resultados”.

– Hay que potenciar esa iniciativa – afirma -. Se comenzó hace 20 años. Después, con los vaivenes del país, se fue dejando de lado. Con la pandemia, volvió a cobrar fuerza.

– ¿Y para los menos jóvenes?

– Bueno, en realidad la bolsa de trabajo es abierta a todos – precisa.

– No es secreto que las empresas prefieren apostar en las nuevas generaciones. Y es lógico. Los menos jóvenes exigen un sueldo acorde con su experiencia. Por otro lado, también habrá casos de familias con problemas que requieren soluciones urgentes; que carecen de recursos y necesitan de la solidaridad de todos… en fin, que no pueden esperar.

– Los casos puntuales, las situaciones de extrema urgencia se van cubriendo, por un lado, con la ayuda del Consulado; y, por otra, a través del ente de asistencia que se nutre de las colaboraciones de privados y de las empresas.

Nos dice que en Argentina cada 10 años hay una crisis profunda. Y el ente asistencial, en este vaivén, nunca dejó de trabajar.

– Su rol, ahora, es el de tratar de alivianar la situación y de complementar el “Proyecto Fénix”. Este, repito, no establece límites de edad. Así que tenemos mucha fe en su nueva etapa.

Después de la Comunidad de Madrid… Emilia Romagna. Marcelo Carrara, en la ciudad de Bologna, tiene previstas actividades relacionadas con la “Consulta degli Emiliano Romagnali nel Mondo”.

– Soy originario de Piacenza – afirma con orgullo -. Así que también voy a Piacenza y luego a Rímini. Tenemos algunos proyectos que – concluye -, después de estos dos años agitados, pensamos reflotar.

Mauro Bafile