Listos para reconstruir siempre

Terremoto a Norcia, la Basilica di San Benedetto-dopo i crolli del 30 ottobre 2016 --------------------------------------------------------------------------------------------
Terremoto a Norcia, la Basilica di San Benedetto dopo i crolli del 30 ottobre 2016 --------------------------------------------------------------------------------------------
Terremoto a Norcia, la Basilica di San Benedetto dopo i crolli del 30 ottobre 2016
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Cuando un proyecto va mal o una idea no se logra llevar adelante mucha gente siente que su mundo se derrumba. No solo se necesita coraje para levantarse de los escombros y volver a construir, sino tener claridad del propósito que se tiene en la vida.

Y si de escombros se trata, ya van dos terremotos importantes en Italia este año, dejando no solo muertos y heridos (lo más grave e irrecuperable) sino afectando importantes patrimonios culturales e históricos de la humanidad.
El terremoto del pasado 30 de octubre (el mayor desde 1.980), cuyo epicentro fue la población de Nurcia, Provincia de Perugia en la Región de Umbria, dejó cientos de miles de damnificados que han sido reubicados.

Nurcia es un pequeño poblado pero con una gran historia, y es que allí en el año 480 DC nace San Benito Abad, fundador de la orden Benedictina y patrono de Europa. Fue él quien a partir de su regla Ora et Labora (como el nombre de esta columna en La Voce d´Italia) revolucionó el concepto del trabajo en occidente e impulsó la experiencia monacal en toda Europa a partir del monasterio que fundó en Montecassino, donde muere en el 547 DC.

Los monasterios benedictinos se propagaron en toda Europa generando obras de caridad, posibilidades de estudio, innovación e impacto económico en un mundo que luego de la caída del imperio romano estaba dominado por el caos. Si bien su máxima expresión y número fue cerca del siglo XIII, aún existen en varias partes del mundo luego de casi 1.500 años.

El trabajo de los monjes era silencioso y con una visión verdaderamente revolucionaria, porque su valor ya se cumplía con el pequeño detalle y lo que se hacía en cada instante en armonía con Dios. Por eso no se dejaba de construir y reconstruir, no por el estrés de llegar a una meta, sino como quien se sabe parte de una gran armonía donde cada nota tiene sentido.

Como dijo el beato John Henry Newman: “San Benito encontró un mundo arruinado, su misión fue ponerlo otra vez en su lugar, no con métodos científicos, sino con medios naturales, no con la pretensión de hacerlo en un tiempo determinado, sino de un modo calmo, paciente y gradual, trabajo que muy a menudo permaneció terminado (…) Y poco a poco los bosques pantanosos se fueron convirtiendo en ermita, casa religiosa, granja, abadía, pueblo, seminario, escuela y por último en ciudad.”

Es por eso que viendo derrumbada la iglesia de San Benito en Nurcia luego de este terremoto (donde quedó en pie solo la fachada), se entiende lo que hicieron los monjes: orar junto a la comunidad para dar gracias por estar vivos y pedir por los heridos y fallecidos, estar atentos en auxiliar a los damnificados y comenzar a construir nuevamente: Ora et Labora.

Alejandro Marius
https://twitter.com/TrabajoyPersona

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