II Semana de la Cocina Italiana en el mundo: ’’Italia y el amor por el café’’

CARACAS – En la Librería Lugar Común del Centro Comercial Paseo las Mercedes, en un ambiente decorado con banderines en alusión a los colores de la bandera italiana, se dieron cita el reconocido barista, Pietro Carbone y un atento público cafetero. Con los asientos ocupados en su totalidad y un numeroso grupo de pie, inició el conversatorio ’’Italia y el amor por el café’’ en el marco de la Semana de la Lengua y la Cocina Italiana en el mundo.

Un buen café es el pretexto perfecto para compartir un rato ameno en compañía de amigos y conocidos. En Italia es un agente socializador en potencia. Brinda el aroma y el gusto tan deseado por sus residentes.Durante su juventud, Pietro Carbone aprendió a tomar el espresso sin azúcar gracias a su padre. Fue en Nino Carbone Boutique, el negocio de la ’’familia’’, donde desarrolló su pasión por el café. Durante sus permanencia en Italia trabajó en varios bares de Milano y Torino, tales experiencias lo condujeron a convertirse en experto de este delicioso grano.

El principal café en Italia es el “espresso”. Hecho en máquina especiasles, servido en taza pequeña con poca cantidad de agua y fuerte.

El café no es demasiado fuerte, tú eres demasiado débil afirman los italianos, quienes acostumbran a consumir poco lácteo. Agregarle leche a un buen café siempre está de más.

También se encuentran las variaciones al “espresso”, como el café ristretto, lungo y doppio y ell café macchiato ’”manchado’’, hecho con poca leche caliente. No se puede dejar de mencionar el famoso cappuccino, hecho con leche caliente vaporizada para obtener la espuma, servido en taza grande. Otros cafés de consumo en Italia es el caffelatte, latte macchiato, marocchino, mocaccino, caffé viennese, caffé con la panna, caffé freddo, caffé shakerato, caffé americano, caffé d’orzo y decaffeinato.

Mientras que Pietro Carbone hablaba sobre el famoso grano, los dos baristas que se encontraban a su lado exhibían su preparación.

La popularidad del café sostuvo el desarrollo de la revolución industrial que comenzó en Gran Bretaña y se extendió a otros lugares de Europa y Norte América a inicios de 1800.

La primera máquina para hacer espresso fue construida por el italiano Angelo Moriondo en 1884. Tal invención fue llamada ’’nueva maquinaria de vapor para la elaboración económica e instantánea de bebidas de café’’. Posteriormente, en el año 1901, el milano Luigi Bezzera patentó mejoras a la máquina como lo fue la obtención de crema o espuma para ser agregada al espresso. En 1905 Desiderio Pavoni  adquirió la patente e instauró la empresa ’’La Pavoni’’ para comercializar finalmente la máquina.

Por cultura, ’’la santidad’’ de un espresso es servirlo en taza.

El ambiente propiciaba la retroalimentación entre el ponente y su público. Algunos compartieron su experiencia con el grano servido en taza, otros preguntaban o simplemente compartían su opinión respecto al tema en curso.

-¿Es bueno tomar mucho café?- preguntó un espectador.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el café es irritante para el estómago solo cuando supera los 65 grados centigrados. La bebida a base de este grano presenta más antioxidantes que el brócoli. La teína, afirmó Pietro, es más fuerte que la cafeína.

Carbone considera un ’’desperdicio’’ saborizar un buen café. No obstante, agregarle aguardiente o ’’grappa’’ no está mal. En cada país hay un gusto diferente en la realización del recuelo que debe ser respetado. Hay quienes consideran que el café colombiano es ’’aguado’’, esto no significa que sea malo. Todo es cuestión de cultura y tradición.

En Venezuela la manera típica de hacer un café es filtrado con un colador de tela. Algunos de los cafés más tomados son el cortado, tetero, café con leche, marrón claro, marrón oscuro, marrón, guarapo, guayoyo, envenenado y cerrero. El uso del azúcar como endulzante siempre es válido.

De mañana, tarde o noche el café siempre es bien recibido en los hogares venezolanos. Desde el siglo XVIII desplazó al cacao como bebida chocolatada para imponerse casi en su totalidad. El café representa el despertar de un pueblo, que al tomarlo, comienza con buen pie su faena diaria.

Adrián Soares

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