Al BCV no termina de “caerle la locha”

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De acuerdo con informaciones divulgadas por el Banco Central de Venezuela (BCV) con fecha de cierre el 8 de junio, la reservas venezolanas cayeron a 8.870 millones de dólares, en comparación con los $9.354 millones que indicaba el informe para el 1 de junio de este año,

CARACAS – La República ha venido honrando sus compromisos de deuda muy a contrapelo. Ha tenido incluso que echar mano –casi rematándolos- sus mismos activos. Standard & Poor’s, no obstante, ya ha encunetado a Venezuela en el temido default. Nomás en septiembre de 2017, y como consecuencia de incumplimientos sucesivos por parte del BCV, a Venezuela le fue revocada una línea de crédito bilateral que le otorgaba el Banco Central de Chile.

“La línea de crédito, que forma parte de un convenio bilateral en el marco de la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi), fue fijada en 80 millones de dólares en 1989 y se ha mantenido sin cambios desde entonces”, dijo el portal Efecto Cocuyo, en ese entonces.

De aquellos polvos, vinieron estos lodos. Hoy el BCV pagó una deuda de 2,1 millones de dólares a su par de Chile, como secuela de aquel incumplimiento en la segunda compensación del cuatrimestre mayo-agosto de 2017, por operaciones eslabonadas a Aladi.

El BCV llegó a ser un ente emisor musculoso y solvente, en tiempos de economistas legendarios como el doctor Domingo Maza Zabala, o la doctora Ruth de Krivoy. Con el advenimiento de la era roja rojita, la cosa se fue devaluando, sin ánimos de nombrar la soga en casa del ahorcado.

Una caja negra llamada BCV

Nuestro máximo ente emisor ha sido señalado por todos los economistas de peso por su poca o nula rendición de cuentas, en primer término. Históricamente, nuestras reservas internacionales estaban siempre sobre los 28.000 millones de dólares. Era un nivel sano y orgánico. El chavismo logró ponerlas sobre un lastimero piso de 10.000 millones de dólares.

Su peor nivel en 40 años.

“El Banco Central de Venezuela señaló ayer que las reservas internacionales se ubicaron en 9,81 millardos de dólares, una caída de 11% en comparación con el cierre de 2016 cuando estaban en 10,99 millardos de dólares”, escribió la reportera de El Nacional, María Fernanda Sojo, el pasado 30 de agosto de 2017.

Ahora esta soga revienta por el lado más flaco con el ente emisor chileno. Múltiples gestiones a nivel oficial contribuyeron a que se saldara este pago. El monto total asciende a 2.106.605,13 dólares. De los mismos, 2.071.860,70 dólares correspondían a un saldo adeudado al 8 de septiembre de 2017 y 34.744,43 dólares a intereses generados al 8 del marzo en curso.

Otra crítica acerba sobre nuestro ente emisor, acaso la más grave de ellas, es haber manejado la emisión de billetes como quien está frente a un tablero de un juego de Monopolio. La impresión de dinero inorgánico, se hizo un vicio para el BCV, lo cual sólo consiguió disparar la inflación a nivel de estratósfera.

“Diversos factores han incidido en el exceso de liquidez que evidencia la economía venezolana. Entre ellos, 6 aumentos de salario mínimo sucesivos. Existe una relación directamente proporcional entre las reservas internacionales y la liquidez monetaria. El Banco Central de Venezuela –se conoció hoy- ha logrado drenar liquidez por el orden de 657 millardos de bolívares. Usó dos vías: Operaciones de Absorción Extraordinarias y los instrumentos financieros Directo BCV”, escribió La Voce d’Italia el pasado 03 de octubre de 2017. ¡Fue necesario drenar liquidez!

Una economía hipertrofiada

En otro orden de ideas, Ramón Lobo –al timón del máximo ente emisor venezolano- anunció hoy que –desde el miércoles 14 de marzo- circulará nueva versión del billete de 100 mil bolívares. El cono monetario ha sido ajustado, tras una reconversión monetaria que no es tan distante en el tiempo (2008), y que puede entenderse con un caso sencillo:

La Canasta Básica (según Cenda FVP) se ubicó en febrero sobre los 35 millones de bolívares. Antes de dicha reconversión monetaria, eso hubiera equivalido a 35 billones de bolívares. Pero el salario mínimo se acaba de colocar sobre 1 millón 300 mil bolívares. Es sencillo entender esto. Se ha desfigurado la economía de la Nación. El GAP es imposible de cubrir.

El portal especializado en dinero y poder, Poderopedia, hace esta reseña de Lobo: “Ministro de Economía y Finanzas, designado el 4 de enero de 2017. Está a cargo de la vicepresidencia económica de Venezuela. Es diputado por lista a la Asamblea Nacional por el estado Mérida, abanderado por el Gran Polo Patriótico, para el periodo 2016-2021. Fue diputado a Asamblea Nacional por Mérida entre 2010 y 2015. Pertenece al partido Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv)”. Antes estuvo Gastón Parra Luzardo.

A través de su cuenta en Twitter, Lobo difundió un comunicado. ¿El nombre? “Nuevo elemento de seguridad en el billete de 100 mil bolívares”. Las características físicas de este nuevo billete buscan “fortalecer la seguridad del cono monetario vigente y garantizar la disponibilidad de dinero en efectivo para la ciudadanía”. El nuevo billete contiene una marca de agua. Va con el rostro del Libertador, Simón Bolívar. “Esta pieza coexistirá con el billete que actualmente circula”, dijo Lobo.

Ayer la Asamblea Nacional (AN) reveló que el índice de inflación para febrero remontó hasta 80%. La anualizada hasta este mes, es de 6.174,1%, cuando en 2017 cerró apenas en 2.700%. La proyección del FMI es de 13.000% al cierre de 2018. La espiral de hiperinflación puede recalar hasta más allá de 30.000%, dicen analistas al tanto. ¿Cuándo le caerá la locha al Gobierno? No se sabe. Ojalá no sea demasiado tarde cuando eso suceda.

Alejandro Ramírez Morón