Un milagro para esta Navidad

Nicolás Maduro presenta "El Petro"
Nicolás Maduro presenta "El Petro"

Siempre he afirmado que cuando el año calendario transita por el mes de agosto, lo que resta del almanaque “viene en bajada”, aludiendo a que el último cuatrimestre del año transcurre con aparente mayor velocidad, ya que se suceden eventos muy consecutivos (p.e. inicio del año escolar, feriados consecutivos, festividades estacionales) y que las actividades económicas comienzan a paralizarse a mediados de noviembre.

Por ello es oportuno hablar de Navidad en pleno mes de agosto, más en este año 2018 cuando todas las familias venezolanas deben confiar y creer en que es posible que ocurra un verdadero milagro en esta Navidad. Este portento tiene su santo protector en cada uno de los empleadores del país, especialmente y entre ellos al “santo de todos los patronos” representado en el Estado.

Parafraseando los anuncios hechos por el Presidente Nicolás Maduro desde el pasado viernes 17, tenemos que Venezuela enfrenta los siguientes escenarios: 1) Reconversión monetaria consistente en la entrada en vigencia del Bolívar Soberano (Bs.S), que surge de la eliminación de cinco ceros al otrora Bolívar Fuerte (Bs.F.); 2) El establecimiento de la criptomoneda “El Petro” (Pt.) como una nueva Unidad Monetaria y Contable, “fijándole un valor de carambola” de Bs.S. 3.600,00, el cual corresponde a USD 60,00; monto que surge “de retruque” de otro valor de referencia que es el precio oscilante de un barril de petróleo venezolano; 3) El establecimiento de un nuevo salario mínimo fluctuante, equivalente a “medio Petro”, esto es a Bs.S. 1.800,00 (otrora Bs.F. 180.000.000,00); 4) El subsidio del diferencial entre el nuevo salario y su referente previo, que deben recibir los trabajadores el sector privado (solo pequeñas y medianas empresas) para los meses de septiembre, octubre y noviembre del año en curso; 5) El aumento de la tasa del Impuesto al Valor Agregado (IVA) del 12% al 16% por medio del dictado de un Decreto plagado de imprecisiones; y 6) Adicionalmente ratificó el aumento de los precios de los combustibles para vehículos, anuncio que quedó a la espera de culminar el censo del parque automotor existente ya prorrogado en dos oportunidades, además de programar el pago de bonos especiales para determinados sectores de la población (adultos mayores), la fijación de precios máximos en 50 productos de primera necesidad (postergada desde inicios del 2018) y la realización de subastas de divisas por medio del ineficiente sistema DICOM.

He leído muchas opiniones y críticas de toda índole sobre el “paquete de Nicolás”, pero hasta ahora no he precisado ningún comentario sobre lo que se avizora como complicado en el cierre del año 2018, muy especialmente para los generadores de puestos de trabajo del sector privado.

En este sentido, recordemos que el Estado subsidiará un diferencial salarial de Bs.S. 1.748,04 para los trabajadores de las PYMES (¿y las grandes qué?) que resulta de restarle Bs.S 51,96 (anterior salario mínimo) a Bs.S 1.800,00 (nuevo salario mínimo), durante los meses de septiembre, octubre y noviembre del año en curso, pero ¿Alguien ha estimado cuánto le costará a cada empleador el paquete salarial del mes de diciembre de 2018?Seguro que muchos lo han hecho, pero para aquellos que no han sacado esa cuenta se las presento a continuación:

Las Leyes laborales vigentes, los Contratos Colectivos y la costumbre imponen que en el mes de diciembre de cada año, los trabajadores venezolanos perciban conceptos salariales que le permitan asumir los gastos propios del fin de año (festividades de Navidad y Fin de Año, vacaciones, etc), lo cual se resume en el pago del mes de salario, el bono vacacional (para los casos que correspondan), utilidades, aguinaldos, bonos de alimentación y la acostumbrada liquidación de las prestaciones sociales acumuladas (aunque sea de su 75%).

Al hacer los cálculos respectivos, bajo un hipotético caso de un trabajador que percibe estrictamente los conceptos establecidos en la LOTTT y demás leyes conexas, sin beneficios ni bonificaciones establecidos en otros instrumentos de aplicación especial para ciertos sectores (el caso de los contratos colectivos), arroja un total de Bs.S. 8.856,00 por cada trabajador (equivalente a Bs.F. 885.600.000,00) (Estos cómputos están a la orden de quien los quiera detallar)

Entonces ocurre que, según el Presidente y demás voceros del gobierno, ningún empleador del sector privado puede ajustar sus precios a cuenta de que el Estado subsidiará tres meses de salario, ante lo cual me surgen las interrogantes siguientes: ¿Cómo se pagará el aumento de salario a partir de diciembre? ¿Cómo se honrarán los compromisos salariales de fin de año antes contabilizados? ¿Cómo se enfrentará el costo del diferencial del aumento del IVA a lo largo de la cadena de comercialización? ¿Cómo se asumirá el aumento del costo de los combustibles que se prometen pagar a precios internacionales (no conozco empresas carnetizadas con el “Carnet de la Patria”? ¿De dónde obtendrá el patrono recursos para esos pagos si no puede modificar su estructura de costos?

El verdadero milagro de esta Navidad es una propuesta que lanzo al ruedo y viene de la mano de un acto de responsabilidad del propio Gobierno Nacional, quien deberá subsidiar el pago de los salarios incluso hasta el mes de enero de 2019 con todo lo que ello impone, de manera de permitir que las empresas (no solo las PYME) reestructuren sus costos y se comience a reactivar nuestra paupérrima, desarticulada, desmantelada y fantasmagórica actividad económica que viene en caída libre desde hace más de cinco años consecutivos.

Concluyo expresando que si bien después de agosto “el año viene en bajada” con todo lo que esa expresión implica, el nuevo año –productivamente hablando- no comienza en enero sino en marzo o “después de los carnavales”.

Maurizio Cirrottola Russo

Abogado

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