Pasquale, el barbero de la avenida Victoria

CARACAS – Pasquale Bucci, el conocido barbero ubicado en la avenida Victoria de Caracas y con 54 años al frente de la Barbería Central, es un inmigrante nacido de Carato, Bari, que llegó a Venezuela con apenas 14 años y medio y hoy, a sus 78 años, sigue activo, trabajando en lo que le gusta y manteniendo el entusiasmo y la misma dedicación del día que empezó.

Satisfecho de su fiel clientela, que abarca tres generaciones y en la cual ha logrado consolidar importantes amistades, comentó que le tocó duro comenzar solo en la barbería y trabajar casi 12 horas al día.

Sin embargo, hoy ve consolidado su establecimiento, en el que hay 3 barberos más que trabajan a porcentaje, y su nieto, que aunque es apenas un estudiante, ha comenzado a vincularse con el negocio y lo ayuda.

Pasquale, con una sonrisa que se nota a pesar del tapaboca, relató para la Voce d´Italia que llegó con su mamá y hermanos el 27 de diciembre de 1956, luego de una travesía en  barco de quince días desde Roma, en la nave Franca C de la Línea C. Aquí los esperaba su padre quien ya llevaba 3 años en Venezuela y había alquilado una casita en la calle 13 de los Jardines del Valle.

“Yo en Italia ya afeitaba barba, y aquí aprendí a cortar el pelo con dos barberos, cuando un corte costaba apenas dos bolívares. Y empecé a cortarles el cabello a los niños cerca de la casa porque me traje mis tijeras y máquina de Italia. Al poco tiempo comencé a trabajar en el Valle, luego en el Centro Comercial de Coche donde estuve por 6 años, hasta que compré mi primera barbería en el Paraíso por cinco mil bolívares”.

Tras hacer un buen negocio, al año Bucci vendió el mismo local por ocho mil bolívares y compró a un padrino su actual establecimiento de la avenida Victoria, lugar donde está desde el 16 de junio de 1966, y que le costó en la época 110 mil bolívares.

Desde las siete

“La Barbería Central la había tenido mi padrino durante 13 años y mi papá me tuvo que prestar para completar el pago, pues me faltaba parte del dinero. Luego le fui pagando la deuda a él”, comentó.

Toda su vida la ha dedicado a su profesión, la cual ejerce con esmero desde las 7 de la mañana hasta las 6 de la tarde, a pesar que con las restricciones por la actual pandemia, ha tenido que modificar sus rutinas para seguir atendiendo a su clientela.

Dijo que un día sábado normal puede llegar hasta 30 personas, incluyendo gente de todas partes, incluso políticos, empresarios, artistas y todo tipo de público y edades, hasta señoras que usen el cabello corto.

Bucci confesó haber atendido al tenor Alfredo Sadel  y hasta el presidente Nicolás Maduro cuando era un muchacho.

Indicó que sus clientes lo buscan porque él tiene un estilo propio a “pura tijera” y la gente lo pide al gusto, aparte de arreglar barbas, pero en lo particular prefiere cortarle a adultos. No obstante, desde que modificó la barbería hace algunos años, incluyó cuatro sillas, por ello hay espacio para otros compañeros más jóvenes y la posibilidad de ampliar el tipo de visitantes, con la variedad de estilos, peinados y clientes que reciben.

Entre recuerdos y nostalgia

Pasquale relató que estando en Venezuela en una ocasión viajó a Italia y conoció a la que es su esposa, también italiana, con quien se casó en 1968 y nacieron dos hijos, ambos farmaceutas, casados y tienen sus respectivas familias. La hembra vive en España, mientras que el varón permanece en Caracas y junto a su hijo de 18 años, acuden con frecuencia al local para apoyarlo.

Aunque desde hace 20 años no ha vuelto a su tierra, la recuerda con nostalgia. En Italia tiene algunos primos, pues muchos han fallecido y su esposa que es de un pueblo de cercano a Corato, le quedan algunos parientes allá y otros en Torino, el resto de la familia está dispersa por el mundo.

“Mi padre que era pintor profesional y hacía afiches y pancartas, al partir de Italia en la posguerra se fue a Brasil y luego llegó a Venezuela, donde estuvo solo por tres años, hasta que nos llamó y nos vinimos, mi madre y sus 7 hijos (6 varones y una hembra) como migrantes en la época de Marcos Pérez Jiménez. Todos nos formamos y trabajamos aquí, pero ahora sólo permanecemos dos hermanos y yo, el resto está afuera”.

Mi papá cuando llegó vivió en una pensión en la calle Baruta de El Valle, donde la señora tenía solo italianos y los domingos él se encargaba de preparar la salsa para la comida de todos.

Destacó que como familia conservaron siempre bonitas tradiciones y sobre todo en torno a las comidas, porque eran muchos y vivían todos juntos hasta que se fueron casando, “nos reuníamos en las fiestas  y mi comida favorita era la pasta con salsa y envoltini, además de los granos y verduras. Recuerdo un dulce que me gustaba mucho que era el ‘cartelatte’ y se hacía con miel y vino cotto, es como un bizcocho en forma de rosa, además de la torta de chocolate de la región, que mi mamá hacía siempre”.

Pasquale quien es por cierto morocho de Goachino, hermano que está también en Caracas y tiene una peluquería de damas en la urbanización el Paraíso, indicó que estudió hasta quinto grado en Italia y recuerda siempre a Tomaso Barbaro, su primer maestro con quien cursó desde primero a quinto grado en una escuela cercana a su casa.

“Cuando llegamos mis dos hermano y yo habíamos terminado la primaria, pero los pequeños empezaron aquí. Hoy todo somos profesionales y nos formamos, hay ingenieros, mi hermana es modista y tuvimos una buena preparación. Todos nos casamos y algunos se mezclaron con venezolanos”.

“Nací para esto”

Cuando comenzó a trabajar en Italia como aprendiz de la barbería, recuerda que los clientes le regalaban frutas al maestro, y éste lo mandaba a llevarlas a su casa, pero en el trayecto siempre se comía alguna, comentó con picardía y risas, y luego al llegar a casa del jefe, la esposa siempre le regalaban algunas.

En Caracas sólo atiende a algunos pocos clientes a domicilio, pero en Italia los domingos a medio día y siendo apenas un muchacho, debía ir a casa de los clientes a afeitarles la barba.

Hoy en la ciudad que lo acogió, descansa cuando no trabaja y los domingos sale a pasear con su esposa, ver televisión y leer porque eso le gusta mucho. Dijo que en este momento lee un libro de la Puglia, región de donde es su familia, y reconoce que la tecnología no es para él, pues no le interesa.

“Siento que nací para esto” explicó Bucci al reconocer que está satisfecho de lo que ha hecho y lo que todavía realiza, pues tiene clientes de quienes se ha hecho amigos y algunos son como parte de la familia.

 

Respecto al futuro, con optimismo aseguró que todavía no tiene planes de retirarse, pues “esto es su vida”, y con su trabajo ha mantenido a su familia, les dio educación a sus hijos y tiene su apartamento, además del local propio, y aunque ahora todo se ha reducido debido a la pandemia, sigue trabajando y abriendo las puertas cada mañana para recibir señores, jóvenes, niños y también a las damas.

Actualmente no trabaja por cita sino por orden de llegada. Tiene precios módicos en los cortes, porque la Barbería Central, es parte de la tradición de una Caracas influenciada por los inmigrantes y su valioso legado que han dejado en la historia de Venezuela.

Letizia Buttarello